En la entrada anterior, de
28 de marzo de 2026, de nuestro blog se mencionaba que el nuevo trazado de las
vías, de subida a los cargaderos, realizado a principios del siglo XX, llevó
consigo la demolición de algunas construcciones, entre las que se encontraba la
antigua capilla dedicada al protomártir San Esteban, situada en la confluencia
de las calles del Áncora y Suárez Inclán, un poco por encima del Chalet de
Altamira.
Tal derribo hacía necesaria
la construcción de una nueva capilla en el pueblo y, además, de mayor tamaño, más
acorde al continuo crecimiento de población que se estaba viviendo en el
proceso industrializador de San Esteban.
Una pequeña parte de los
fondos para la edificación fue aportada por la Sociedad General de
Ferrocarriles Vasco-Asturiana como indemnización por el derribo de la anterior
capilla. Se constituyó una comisión para la construcción de la nueva formada
por José Menéndez-Vigo Suárez, Jesús Palacios y Edmundo Díaz del Riego. El
primero de ellos era el representante en San Esteban de la Sociedad Hullera
Española, que no solo colaboró monetariamente en la edificación del nuevo
templo, sino que dotó la creación de una capellanía en San Esteban que perduró
hasta 1936 y que aportaba la retribución de un sacerdote que debía residir en
San Esteban para atender los cultos.
Contribuyeron también con aportaciones dinerarias importantes José Tartiere y Santiago López, que eran, los dos, miembros del Consejo de Administración de la Compañía de Navegación Vasco-Asturiana.
Capilla primitiva de San Esteban. Boceto a lápiz de Cecilio Pla. Catálogo de Segre Subastas de 20 de septiembre de 2022.
La construcción de la nueva capilla, ubicada no lejos de la primitiva, pero en un lugar bastante más elevado, con una de las mejores vistas sobre la ría de San Esteban, siguió el proyecto, dentro de un estilo neogótico, del arquitecto de la Diócesis de Oviedo Remigio Pérez de la Sala y fue inaugurada el día 7 de agosto de 1910. Era y es, pues su estructura actual conserva básicamente la original, de una sola nave con dos sacristías laterales. En su altar estaba colocado un tríptico, en cuya tabla central Tomás García Sampedro reprodujo la obra titulada “Martirio de San Esteban”, de Juan de Juanes, del Museo del Prado.
Martirio de San Esteban”, obra de Juan de Juanes, de los fondos del Museo del Prado.
También las tablas laterales
del tríptico fueron pintadas por el artista murense y representaban ángeles que
adoraban a la Hostia y al Cáliz consagrados. En agosto de 1936 todo el retablo
y el resto de las imágenes de la capilla fueron pasto del fuego y la capilla
quedó desmantelada y sin signos religiosos. El 9 de septiembre del mismo año la
capilla recibió unos quince cañonazos lanzados desde Ranón, que provocaron
destrozos en paredes, tejado y pavimento. Aunque un grupo de fieles se
encontraban en ella esperando la celebración de la misa, no se produjo ningún
herido grave.
Terminada la guerra en
Asturias en octubre de 1937, se limpió la iglesia de escombros y se reconstruyó
para poder recuperar el culto en ella. Se instaló un nuevo retablo de madera
realizado en el taller de Frutos Iglesias, de Muros, y se colocaron imágenes compradas
o donadas. En 1943, gracias a una cuestación popular, se adquirió la imagen de
la Virgen del Carmen, obra en madera de la mano del escultor asturiano Gerardo
Zaragoza.
El 30 de septiembre de 1962
Segundo García de la Sierra, Arzobispo coadjutor de Oviedo, bendijo y consagró
la nueva iglesia de San Esteban, la actual parroquia, siendo capellán de San
Esteban José María Rivas Riera, que posteriormente se convertiría en párroco.
Pretendía mantener la vieja capilla de La Peñuca como santuario de la Virgen
del Carmen. Pero poco tiempo después la capilla fue entrando en un estado de
abandono que la condujo a un estado ruinoso y duró varias décadas.
Su restauración comenzó en 2003
y en 2006 el Principado, su nuevo propietario, aprobó una inversión de 180.000
euros para su acondicionamiento interior. Desde La Ilustración Asturiana (véase el número 21, pág. 1) y por parte
de la agrupación municipal independiente “Cambio Siglo XXI” se hicieron
propuestas para que la capilla se convirtiera en un Museo de la Colonia de
Artistas de Muros, pero esta iniciativa no llegó a verse nunca cumplida.
Se reinauguró finalmente el
21 de agosto de 2007 como sede de la II Escuela de Verano Rafael Altamira,
organizada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, cuyo rector era Pedro
González Trevijano, con un programa de actividades dedicadas al cine con el
título “Asturias y el cine”.
Tiempo después la capilla,
acondicionada para la realización de actividades culturales y exposiciones,
recibió el nombre de Centro Cultural “Tito Fernández” en homenaje al cineasta
natural de San Esteban. Esa inauguración oficial tuvo lugar el 26 de septiembre
de 2009. En los últimos años ha sido sede de charlas, exposiciones y
conciertos, como los celebrados bajo la denominación de “Viernes de música”, en
los meses de verano.
Cartel explicativo de las obras de rehabilitación de la capilla instalado con motivo de su inauguración oficial como Centro cultural “Tito Fernández
Juan José García González – Javier García Alonso
BIBLIOGRAFÍA:
Fuente de información
fundamental para esta entrada ha sido el artículo:
Jardón Menéndez-Vigo, José,
“La Capilla de Roque, Patrimonio, Arte y Devoción”, La Ilustración Asturiana (segunda época), 6, verano de 2002, pág. 4
Y también informaciones
varias recogidas en los números 11, 21, 26, 27, y 46 de La Ilustración Asturiana en su segunda época.


