sábado, 28 de marzo de 2026

EL PASO A NIVEL DE SAN ESTEBAN

La estructura actual de San Esteban estuvo condicionada por las vías de comunicación, bien fueran marítimas, fluviales, ferroviarias o por carretera. Hoy que ya no existe ni la Junta de Obras del Puerto ni la Sociedad General Vasco Asturiana, vamos a ver los motivos por los que ambos organismos sufragaron un puente que, pese al uso habitual desde hace casi 100 años, pasa desapercibido en nuestro día a día.

Hasta la llegada del ferrocarril a San Esteban, el pequeño muelle estaba situado alineado con los edificios de la antigua sastrería y del Hotel Francés, tal y como puede apreciarse en la siguiente fotografía, fechada en 1900.


El muelle era poco más que una pequeña explanada que llegaba hasta la antigua tienda de La Parra (hoy en día Vagamar). En esos nuevos terrenos ganados al mar, se construyó una nueva alineación de edificios que comenzaron a dedicarse a negocios vinculados al puerto en expansión. De izquierda a derecha de esa alineación de inmuebles, podemos ver las casas sobre las que más tarde se construyeron los edificios de El Marino y El Monterrey. No estaba construido aún el edificio de la esquina y que albergaría El Brillante. En la esquina derecha de la imagen, vemos el edificio en el que hasta no hace muchos años existió el bar La Nueva España.  Gracias a José Carlos Miranda sabemos que en dicho edificio ya tenía su bisabuelo Gumersindo un almacén de sal (alfolí) en 1881.

Si nos fijamos en el lado izquierdo de la fotografía, justo detrás del barco vemos cómo a la izquierda del edificio de La Sastrería (actual Decoración de interiores Carlos Antonio) existía aún agua y marismas. La construcción del ferrocarril en los primeros años del siglo XX obligó a rellenar y sanear dichos terrenos para poder colocar las vías del tren, ampliando los muelles hacia la Segunda Alineación, tal y como los conocemos hoy.


En esos terrenos desecados se construyó la antigua estación de tren, la cual estaba situada entre dos vías, una de ellas la que cruzaba por delante de la estación para llevar los vagones a lo largo del muelle de la 1ª Alineación, y otra por la que subían los vagones a los cargaderos, tal y como pueden verse en la anterior imagen.

Pese a que San Esteban en aquel momento no contaba con el gran número de viviendas con el que cuenta hoy en día, el nuevo trazado de subida a los cargaderos precisó la demolición de alguna construcción, como por ejemplo la antigua capillina de San Esteban, la cual estaba situada en la confluencia de las actuales calles del Áncora y Suárez Inclán.


El derribo de la capilla en los primeros años del siglo XX motivó la construcción dela nueva capilla de Roque, la cual fue inaugurada el 7 de agosto de 1910.

Las vías que subían a los cargaderos atravesaban el acceso al puerto en el lateral Oeste de El Brillante, lugar donde existía un paso a nivel. La Vasco Asturiana tenía en nómina tres vigilantes que trabajaban a turnos para controlar el paso de los trenes.


Según las estimaciones de la Junta de Obras del Puerto, por esa vía circulaban al día más de 50 convoyes de vagones de carbón, lo cual era sin duda un grave riesgo para los transeúntes y automóviles que comenzaban a rodar por las calles. Por ello se planteó la necesidad de buscar una solución al paso a nivel. Los ingenieros de la Junta de Obras valoraron en un primer momento construir un puente para que pasase el tren por encima de la carretera, pero desecharon esta opción por ser más difícil y costosa. Y es que, a tenor de la bajada de la carretera de Belmonte a San Esteban, resultaba más sencilla la construcción de un puente para que pasasen los coches por encima de las vías del tren.



La solución adoptada fue construir el actual puente situado al lado de la estación, lo cual obligóa subir la calle en cota 4 metros para que los vagones con un galibo máximo de 3.80 m pudieran pasar por debajo. Esta construcción provocó que la nueva calle se adosase a la fachada posterior de la estación, condenando las puertas y ventanas de la planta baja. En ese momento hubo que habilitar unas escaleras para bajar al andén.


El Vasco era el primer interesado en eliminar el paso a nivel y eliminar los sueldos de los tres vigilantes, por lo que colaboró en la construcción del puente con 50.000 pesetas de la época. Las 40.000 pesetas restantes que costó la obra las pagó la Junta de Obras del Puerto. Las obras comenzaron en abril de 1931 y duraron 8 meses en los que no se cortó el tráfico de carbón a los cargaderos.

Pero no solo la estación de tren se vio influida por la nueva rasante de la carretera, puesto que tanto el edificio de la sastrería como el anexo en el que estuvo instalado el Hotel Francés, vieron condicionada la planta baja, pasando a tener una especie de patio inglés.


Desde su construcción en 1931, el puente sirvió tanto de entrada como desalida del muelle, resultando estrecho para cruzarse dos vehículos, por lo que, en una profunda reordenación del tráfico del muelle en los años noventa, se volvió a habilitar el antiguo paso a nivel de El Brillante como salida del muelle.


Javier García Alonso - Juan José García González

 

Bibliografía:

Junta de Obras del Puerto de San Esteban, Memoria del estado y progreso del puerto de San Esteban de Pravia1930-1931, Oviedo, (1932).

MIRANDA COSTALES, José Carlos, Edificio La Nueva España, San Esteban, Facebook, 5 de septiembre de 2021, https://www.facebook.com/profile/100055173574221/search/?q=nueva%20espa%C3%B1a

Nauticosanesteban.com/galeria/antiguas


sábado, 14 de marzo de 2026

DON MARIO PENDÁS, PINTOR DE MUROS DE NALÓN

Traemos hoy a nuestro blog el recuerdo entrañable de un pintor que, sin ser natural de nuestro municipio, sintió por él tan gran admiración y afecto que llegó a crear con sus pinceles una notable cantidad de obras que recogen otros tantos rincones de nuestro paisaje. 


“Playa de Aguilar” 1975

Efectivamente, Mario Pendás, “don Mario Pendás” para quienes tuvimos la suerte de ser sus alumnos, era oriundo del vecino concejo de Pravia, donde nació el 15 de marzo de 1930.

Ejerció la docencia desde el curso 1962-1963 hasta el año 1993. Fue muchos años profesor de dibujo y de pintura en el Instituto de Pravia y en el Colegio San Luis de la misma localidad, donde, durante sus años de estudiante, había sido compañero de nuestro cineasta Tito Fernández. En esos centros pravianos muchos estudiantes de Muros y San Esteban pasamos por sus clases y de sus enseñanzas adquirimos, con mayor o menor éxito, los rudimentos del dibujo, tanto lineal como artístico, y las técnicas básicas de la pintura a la cera, a la acuarela, al óleo… Paciente con los fallos de sus alumnos, con un toque de color o un trazo de lápiz bien dados por él, corregía y daba expresión a un trabajo poco afortunado.

En los meses de verano, aprovechando las horas libres del mediodía, hacía un viaje rápido con su esposa y sus hijas a la playa de Aguilar “para dar un chapuzón”, como él mismo acostumbraba a decir. Con sus pinceles dejó de ella muchas estampas y también de la vecina playa de Xilo, como esta de 1976:



o esta otra de la Peña del Caballar, que también lo atraía con su poderosa fuerza:


Impartió docencia igualmente en el IES de La Luz (Avilés) y Virgen de la Encina (Ponferrada), así como en el Instituto Politécnico de Avilés. Asimismo, formó a profesores en “Didáctica de la expresión gráfica” en el Centro de Profesores de Villafranca del Bierzo.

Fue amigo de los pintores murenses Manolito Palacios y José Sotero y con ellos, manteniendo el espíritu plenairista que caracterizaba a los pintores de la Colonia de Artistas de Muros, salía con frecuencia a pintar del natural por los rincones más vistosos del concejo de Muros y sus alrededores, como este, titulado “Atalaya de Aguilar”, de 1979

o esta vista de “El Focarón” de 1977


En sus viajes a lo largo y ancho de la geografía española solía llevar el maletero de su coche bien provisto de sus útiles de pintura para plasmar en sus lienzos los lugares que le provocaban especial emoción, pero, de regreso a casa, volvía a recorrer los ya conocidos y queridos de su entorno cercano, los de Muros incluidos.

El crítico de arte Pepe Galiana, en La voz de Avilés de 9 de diciembre de 1978, con motivo de una exposición en la Caja de Ahorros de Avilés dice con acierto de su pintura:

“Caballete en ristre, va reteniendo –en breves lienzos- las impresiones de los puertos brumosos, los meandros de los ríos oscuros, como el padre Nalón, los cielos claros de la planicie o los plomizos empenachados de nubes de las cumbres astures, los verdores suaves y los soles melancólicos de la tierra nutriz, los astilleros en donde los viejos barcos van siendo solo historia.

Mario Pendás mira y pinta –con lealtad- todo cuanto tiene frente a sí, ve -con mirada certera- el tronco y la rama, el río y la fuente, sonríe al paisaje…”

Realizó diversas exposiciones de pintura y en el catálogo de las obras de su exposición en el Centro Asturiano de Madrid de 1980, en la que cosechó un gran éxito, o en la de mayo del 1977 celebrada en la Caja de Ahorros de Avilés pueden localizarse numerosas obras que remiten a puntos de nuestra geografía, principalmente costera: “La Guardada”, “El Garruncho”, “El Ordial” y varias de la playa de Aguilar:


Guiado por su pasión por la pintura al aire libre, fue uno de los creadores del Certamen de pintura al aire libre “San Miguel” en el año 1975, de la mano de la Sociedad Cultural y Deportiva de Agones (Pravia), que posteriormente pasó a organizar el Ayuntamiento de Pravia y del que este año se celebrará la LI edición. El jurado congregaba a pintores relevantes, como Favila, Marola, Santarúa, el acuarelista Julio Solís y el crítico de arte Nicomedes Santos (Pepe Galiana).

Sus obras forman parte de numerosas colecciones particulares y una de ellas está presente en el MUDDI, el Museo de Dibujo Julio Gavín «Castillo de Larrés» (Aragón). Un óleo suyo sobre lienzo titulado “Flamencos en Doñana” fue la imagen del mes de noviembre de 1989 del calendario publicado por el Centre Naturopa del Consejo de Europa.

Dice Pepe Galiana: “La pintura de Mario Pendás puede parecer sencilla, pero es posible que esta sencillez, esta manera de construir y concebir el paisaje, contenga en sus cuadros el secreto de ser tan gratos a los sentidos (…) Pendás es un poeta del paisaje, que lo concibe como dulce expresión, como alarde sentimental”.

Querríamos con estas líneas rendir un cumplido y afectuoso homenaje a uno de esos profesores que dejan una huella profunda en sus alumnos y no solo por su magisterio docente, sino también por su actitud y ejemplo como buenas personas.

“Autorretrato” Fdo. Mario Pendás (1987)


Juan José García González – Javier García Alonso


RICABO Y SUS MOLINOS

En la entrada de hoy vamos a visitar los cuatro molinos que existieron en los límites de Muros de Nalón con los concejos de Pravia y Cudille...