sábado, 25 de abril de 2026

RICABO Y SUS MOLINOS

En la entrada de hoy vamos a visitar los cuatro molinos que existieron en los límites de Muros de Nalón con los concejos de Pravia y Cudillero.

La referencia más antigua que encontramos aparece en el Apeo de los Bienes de D. Diego Miranda de 1631 donde se dice: “Más declararon ser suyos propios y de su casa los molinos y molineras del río Ricabo, los cuales al presente llevan en foro los vecinos y vasallos de la dicha jurisdicción y pagan por ellos en cada año en cada día de San Martín treinta celemines de escanda”.

No sabemos exactamente el número de molinos que ya existían en aquel momento, pero sí nos indica que la propiedad pertenecía al señor de Muros (Casa de Miranda), siendo llevados por los vecinos del concejo.

En el Catastro de Ensenada (1752) se nos indica la existencia de dos molinos en funcionamiento y un tercero arruinado, propiedad del Marqués de Valdecarzana. Veinte años más tarde, en el apeo de las fincas del Mayorazgo de Valdecarzana(1774), se vuelven a indicar los tres molinos de Ricabo, los cuales eran nombrados como: molino de abajo, molino del medio y molino de arriba o del Pisón, en clara alusión a los tres primeros molinos subiendo desde Campufríu.

Cuando en 2022 publicamos el Mapa de la Toponimia Menor del concejo (pulsar aquí para ver mapa), nuestro vecino Pepe Cano nos indicó cómo eran conocidos dichos molinos a lo largo del siglo XX. A continuación, y comenzando desde el situado más abajo, vamos a comentarlos todos.


El denominado como Molino de Abajo se conocía en el XX como “molín de Ruetas”. Desconocemos el origen de este nombre, pero es más que probable que la palabra “rueta” se relacione con “rueda” y esta, a su vez, con el rodendu (rodezno). El rodendu es la pieza del molino (de madera o hierro) con forma circular que en contacto con el agua transforma la energía cinética de esta en energía rotacional del eje del molino. También hemos pensado que Ruetas pueda ser un apellido o un mote de algún propietario o encargado antiguo del molino, pero de momento no hemos podido documentar esta posibilidad.

Hoy en día el molino mantiene en pie la presa y el canal, pero tan solo cuenta con una de las paredes del edificio. Llaman la atención la envergadura de las piedras por las que se canaliza el agua con destino al rodendu.

Molín de Ruetas

Aguas arriba, existió otro molino justo donde se construyó el azud que recoge las aguas para el bombeo, y al lado del puente que cruza el Camino de Santiago en dirección a Cudillero. Sin duda es éste el más derruido de todos los molinos de la zona. Debido a la construcción del bombeo del agua en los años ochenta del siglo XX, el Ayuntamiento permutó la finca donde se situaba este molino por otra de propiedad municipal. Históricamente fue conocido como el molín del medio, aunque durante el siglo XX fue conocido como el molín de David por ser este vecino de Villar quien lo administraba.

Restos del canal del Molín del Medio

Aguas arriba, en la zona conocida como La Papera, está situado el último de los molinos del concejo que estuvo en funcionamiento, conocido como el molín de Baragaña, por ser propiedad de esta familia murense. En documentación antigua lo podemos encontrar bajo otras denominaciones, como el molín del Pisón o molín de arriba. Anexa al molino existió una casa habitada hasta mediados del siglo XX, y cuyas paredes aún están en pie. A escasos metros del molino también existió un lavadero público de tamaño considerable.

Aunque solo hemos encontrado referencia documental a tres molinos, existió aguas arriba otro molino dentro del término municipal de Muros, si bien es cierto que muy cercano ya al concejo de Pravia. Se trata del conocido como molín de Antón. Dicho molino está situado a la altura del Salgueiro.

Arco por el que salía el agua en el Molín de Antón

La distancia de separación entre los cuatro molinos citados es prácticamente la misma, unos 300 metros, distancia suficiente para que el canal del agua gane los 4 ó 5 metros de altura necesarios para impulsar el rodendu del molín. De esta forma, la misma agua acabaría moviendo las muelas de los cuatro molinos. Y lo mismo sucede aguas arriba en territorio praviano, aunque allí curiosamente el río no es conocido como Arroyo de los Molinos, sino como Rimuelas en clara referencia también a las piedras de moler.

El último tramo del río antes de entregar sus aguas al Cantábrico en la Playa de Campufríu tiene la denominación de Ricabo, si bien en el Apeo de los Bienes de D. Diego Miranda de 1631 figura como Rio Viejo:

“Que comienza a dividirse en Campofrío, junto al mar, y viene cortando por el río viejo deste cabo hasta el molino…”

Precisamente de esta descripción es de donde proponemos una explicación al término Ricabo como Río del Cabo. Según la RAE, un cabo es una “lengua de tierra que penetra en el mar”, tal y como podría entenderse que sucede con la Punta del Gavieru, el extremo Norte de la Playa de Campufríu.

Pero también es cierto que hay otras acepciones para la palabra “cabo”, como por ejemplo ser cada uno de los extremos o fines de algo, que en el caso del río se explicaría por ser el límite Oeste del Coto de Muros (actualmente concejo de Muros de Nalón).

 

Javier García Alonso - Juan José García González

 

Esta entrada no hubiera podido realizarse sin las conversaciones mantenidas con diversos vecinos del concejo, los cuales nos aportan información que no existe más que en su memoria.

 

Bibliografía:

Coto y Jurisdicción de Muros, Respuestas Generales Marqués de la Ensenada, PARES, 1752.

García Alonso, Javier, Mapa de la Toponimia Menor del concejo de Muros de Nalón, Muros de Nalón, 2022.

González-Fierro, Félix, Muros de Nalón, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1953.

DALLA: Academia de la Llingua Asturiana. (2023).Consultao n’ 20/04/2026.

DRAE: Diccionario de la lengua española, Real Academia Española, actualización de 2022. (https://dle.rae.es/diccionario). Consultado en 20/04/2026.



sábado, 11 de abril de 2026

LA CAPILLA NEOGÓTICA DE SAN ESTEBAN, HOY CENTRO CULTURAL “TITO FERNÁNDEZ”

En la entrada anterior, de 28 de marzo de 2026, de nuestro blog se mencionaba que el nuevo trazado de las vías, de subida a los cargaderos, realizado a principios del siglo XX, llevó consigo la demolición de algunas construcciones, entre las que se encontraba la antigua capilla dedicada al protomártir San Esteban, situada en la confluencia de las calles del Áncora y Suárez Inclán, un poco por encima del Chalet de Altamira.

Tal derribo hacía necesaria la construcción de una nueva capilla en el pueblo y, además, de mayor tamaño, más acorde al continuo crecimiento de población que se estaba viviendo en el proceso industrializador de San Esteban.

Una pequeña parte de los fondos para la edificación fue aportada por la Sociedad General de Ferrocarriles Vasco-Asturiana como indemnización por el derribo de la anterior capilla. Se constituyó una comisión para la construcción de la nueva formada por José Méndez-Vigo Suárez, Jesús Palacios y Edmundo Díaz del Riego. El primero de ellos era el representante en San Esteban de la Sociedad Hullera Española, que no solo colaboró monetariamente en la edificación del nuevo templo, sino que dotó la creación de una capellanía en San Esteban que perduró hasta 1936 y que aportaba la retribución de un sacerdote que debía residir en San Esteban para atender los cultos.

Contribuyeron también con aportaciones dinerarias importantes José Tartiere y Santiago López, que eran, los dos, miembros del Consejo de Administración de la Compañía de Navegación Vasco-Asturiana.


Capilla primitiva de San Esteban. Boceto a lápiz de Cecilio Pla. Catálogo de Segre Subastas de 20 de septiembre de 2022.

La construcción de la nueva capilla, ubicada no lejos de la primitiva, pero en un lugar bastante más elevado, con una de las mejores vistas sobre la ría de San Esteban, siguió el proyecto, dentro de un estilo neogótico, del arquitecto de la Diócesis de Oviedo Remigio Pérez de la Sala y fue inaugurada el día 7 de agosto de 1910. Era y es, pues su estructura actual conserva básicamente la original, de una sola nave con dos sacristías laterales. En su altar estaba colocado un tríptico, en cuya tabla central Tomás García Sampedro reprodujo la obra titulada “Martirio de San Esteban”, de Juan de Juanes, del Museo del Prado.


Martirio de San Esteban”, obra de Juan de Juanes, de los fondos del Museo del Prado.

También las tablas laterales del tríptico fueron pintadas por el artista murense y representaban ángeles que adoraban a la Hostia y al Cáliz consagrados. En agosto de 1936 todo el retablo y el resto de las imágenes de la capilla fueron pasto del fuego y la capilla quedó desmantelada y sin signos religiosos. El 9 de septiembre del mismo año la capilla recibió unos quince cañonazos lanzados desde Ranón, que provocaron destrozos en paredes, tejado y pavimento. Aunque un grupo de fieles se encontraban en ella esperando la celebración de la misa, no se produjo ningún herido grave.

Terminada la guerra en Asturias en octubre de 1937, se limpió la iglesia de escombros y se reconstruyó para poder recuperar el culto en ella. Se instaló un nuevo retablo de madera realizado en el taller de Frutos Iglesias, de Muros, y se colocaron imágenes compradas o donadas. En 1943, gracias a una cuestación popular, se adquirió la imagen de la Virgen del Carmen, obra en madera de la mano del escultor asturiano Gerardo Zaragoza.

El 30 de septiembre de 1962 Segundo García de la Sierra, Arzobispo coadjutor de Oviedo, bendijo y consagró la nueva iglesia de San Esteban, la actual parroquia, siendo capellán de San Esteban José María Rivas Riera, que posteriormente se convertiría en párroco. Pretendía mantener la vieja capilla de La Peñuca como santuario de la Virgen del Carmen. Pero poco tiempo después la capilla fue entrando en un estado de abandono que la condujo a un estado ruinoso y duró varias décadas.

Su restauración comenzó en 2003 y en 2006 el Principado, su nuevo propietario, aprobó una inversión de 180.000 euros para su acondicionamiento interior. Desde La Ilustración Asturiana (véase el número 21, pág. 1) y por parte de la agrupación municipal independiente “Cambio Siglo XXI” se hicieron propuestas para que la capilla se convirtiera en un Museo de la Colonia de Artistas de Muros, pero esta iniciativa no llegó a verse nunca cumplida.

Se reinauguró finalmente el 21 de agosto de 2007 como sede de la II Escuela de Verano Rafael Altamira, organizada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, cuyo rector era Pedro González Trevijano, con un programa de actividades dedicadas al cine con el título “Asturias y el cine”.

Tiempo después la capilla, acondicionada para la realización de actividades culturales y exposiciones, recibió el nombre de Centro Cultural “Tito Fernández” en homenaje al cineasta natural de San Esteban. Esa inauguración oficial tuvo lugar el 26 de septiembre de 2009. En los últimos años ha sido sede de charlas, exposiciones y conciertos, como los celebrados bajo la denominación de “Viernes de música”, en los meses de verano. En la actualidad puede verse en ella una exposición permanente de carteles de películas y series vinculadas a Tito Fernández.


Cartel explicativo de las obras de rehabilitación de la capilla instalado con motivo de su inauguración oficial como Centro cultural “Tito Fernández


Juan José García González – Javier García Alonso 


BIBLIOGRAFÍA:

Fuente de información fundamental para esta entrada ha sido el artículo:

Jardón Méndez-Vigo, José, “La Capilla de Roque, Patrimonio, Arte y Devoción”, La Ilustración Asturiana (segunda época), 6, verano de 2002, pág. 4

Y también informaciones varias recogidas en los números 11, 21, 26, 27, y 46 de La Ilustración Asturiana en su segunda época.


LA PIEDRA DEL PUERTO

La piedra ha sido uno de los elementos fundamentales en la construcción del puerto de San Esteban. La diversidad de tipos y colores que nos ...