La primera persona en ostentar el título de Marqués de Muros fue don Constantino Fernández-Vallín y Álvarez-Albuerne, que nació en La Habana el año de 1830. Era hijo de D. José María Fernández-Vallín y García-Jove, de San Esteban, y de doña Rosa Álvarez-Albuerne y de la Torre, nacida en La Habana, aunque de padres también asturianos, oriundos de la zona de Luiña.
A los diez años fue enviado a
realizar sus estudios a la ciudad suiza de Friburgo, al colegio que allí tenían
los Padres Jesuitas, uno de los más famosos de Europa, donde estudiaban los
hijos de las principales familias del viejo mundo. En 1846 se trasladó a Madrid
para continuar estudios en su Universidad Central y un año más tarde regresó a
La Habana, en cuya Universidad se licenció en Derecho en 1853.
En 1855 contrajo allí
matrimonio con doña María de las Mercedes Alfonso Madán, perteneciente a una de
las familias más influyentes y opulentas de Cuba, propietaria de varios
ingenios azucareros.
En 1858 fue nombrado Agregado
Diplomático a la Embajada de España en París, donde residió varios años, pero
tuvo que abandonar la carrera diplomática en 1863 debido a una larga
enfermedad. Tras pasar dos años en Cuba, regresó a Madrid en 1865 y allí empezó
su vida política, afiliándose a la Unión Liberal. Cuando se produce en 1868 la
revolución contra el gobierno de Isabel II, revolución conocida como “la
Gloriosa”, don Constantino colabora con su fortuna y sus esfuerzos personales
al triunfo de la misma, siendo uno de sus iniciadores y auxiliando desde los
primeros momentos a sus amigos los generales Serrano y Dulce. En Asturias tuvo
a su cargo, juntamente con el Marqués de Camposagrado y el brigadier Letona, la
misión de secundar el movimiento revolucionario y lograr que se extendiese
desde Galicia hasta nuestra región, Igualmente, junto con su hermano don
Benjamín, fletó un vapor de nombre “Buenaventura” para que un grupo de
emigrados revolucionarios pudieran viajar desde Cuba hasta Cádiz y sumarse allí
a las fuerzas revolucionarias. En los primeros días de enfrentamientos, hacia
el 26 de septiembre, don Benjamín, que era teniente coronel, fue detenido en la
localidad cordobesa de Montoro, disfrazado y siendo portador de órdenes
secretas para la guarnición que allí se encontraba. Se le formó un consejo de
guerra y fue fusilado inmediatamente. Las tropas revolucionarias, al mando del
general Serrano, vencieron a las realistas dos días más tarde en la batalla de
Alcolea; la reina fue destronada y se exilió a Francia. El gobierno provisional
nombró entonces a don Constantino Gobernador Civil de Asturias. Durante los
meses que ejerció este cargo contó con la colaboración de un grupo de personas
influyentes del Principado. Cuando juzgó que la provincia funcionaba con
regularidad y que el orden estaba restablecido, consideró que podía ser más
útil en Madrid y presentó la dimisión de su cargo como Gobernador; tuvo que
reiterar esta solicitud de dimisión hasta en seis ocasiones, porque tanto el
gobierno central como sus amigos y colaboradores le suplicaban que continuara
en su cargo. Una vez que su dimisión fue aceptada, fue nombrado diputado por
Asturias en la Cortes Constituyentes del año 1869. En varias ocasiones
posteriores fue también diputado por la misma provincia, perteneciendo al
Partido Liberal de Sagasta.
Una vez que Amadeo I de Saboya
subió al trono de España, quiso rendir homenaje a don Benjamín Fernández-Vallín
y así concedió el título nobiliario de Marqués de Montoro a su hermano y
heredero don Constantino. Este, sin embargo, rogó que el título concedido fuera
cambiado por el de Marqués de Muros, pueblo de sus antepasados, donde tenía ya
su propia casa. Así pues, ostentó el título por el que lo conocemos desde entonces
a partir del 17 de abril de 1871.
Amadeo de Saboya, rey de España de enero de 1871 a febrero de 1873, otorgó el título de Marqués de Muros a don Constantino Fernández-Vallín.
En los últimos años de su vida
se alejó del ideario político de Sagasta e ingresó en el Partido Conservador de
Cánovas del Castillo. Posada Herrera lo nombró, el 14 de diciembre de 1883,
senador vitalicio, cargo que desempeñó hasta su muerte.
Falleció el día 5 de febrero
de 1895 a las 6 de la tarde en su domicilio de la Calle Alarcón, 1, de Madrid.
El Senado designó por sorteo a un grupo de doce senadores que compondría la
comisión “para acompañar el cadáver del Excmo. Sr. Senador Marqués de Muros” a
las 3 de la tarde del jueves 7 de febrero desde la casa mortuoria a la Estación
del Ferrocarril del Norte para tomar rumbo a Muros, en cuyo Cementerio
Municipal reposan sus restos, en su panteón familiar.
“Retrato del primer Marqués de
Muros procedente de la Web del Senado de España”
A lo largo de su vida, su vinculación con Muros fue muy estrecha. Se sabe con seguridad que se desplazó a Muros desde París en el verano de 1861. Aproximadamente un año más tarde, compró a Nicolás Pulido Arcos la casa que había pertenecido en origen a la familia Álvarez-Baragaña. Realizó entonces una reforma de la misma sustituyendo puertas, balcones y entarimados y mandando construir un mirador en la cubierta y la torre posterior de ladrillo macizo rematada con un chapitel de zinc. Luego fue añadiendo a esta primera casa y finca otras fincas colindantes; algunas casas preexistentes fueron derribadas y sus propietarios alojados en otras nuevas. Poco a poco fue componiendo un espacio ajardinado que llegó a convertirse en un impresionante jardín, del que hablamos ya en una entrada anterior (pincha aquí para leerla). Para su trazado y organización contó con el jardinero luxemburgués Nicholas Feidt y, más tarde, con otro de origen francés, Jean Lebigot. La riqueza vegetal de la plantación era asombrosa.
(CONTINUARÁ)
Juan José García
González – Javier García Alonso


