sábado, 9 de mayo de 2026

EL JARDÍN DEL PRIMER MARQUÉS DE MUROS

En la Biblioteca de la Universidad de Oviedo se conserva una pequeña joya bibliográfica por su rareza, de gran interés para la historia de Muros, indudablemente, pero también para la de la jardinería en Asturias, por la precisión y detalle a la hora de ofrecer los datos. Está escrita en francés y se titula “Catalogue des arbresfruitiers, d’ornement, arbustes, plantes, cultivésauchateau-ferme et vergers de Muros de Pravia (Asturies) Espagne, de la proprieté de S(on) E(xcellence) M(onsieur) le Marquis de Muros, Conseillerd’Agriculture, et Députéau Corps Législatif.”

Este pequeño libro de 24 páginas fue publicado en Madrid en 1876, cuando el título del Marquesado de Muros era ostentado por Constantino Fernández-Vallín y Álvarez-Albuerne, y gracias a él podemos conocer las excepcionales características de las plantaciones en los terrenos del marqués.

El nombre del autor de este opúsculo no aparece hasta su página final, donde firma así: “Muros de Pravia (Asturies). Le jardinier, Jean Me. Lebigot.”

A lo largo de sus páginas, de forma metódica y minuciosa, va enumerando las distintas especies que el autor identifica en la finca. Esta, como se ve en el propio título de la obra, “castillo-granja y vergeles”, es considerada en una doble vertiente de jardín –en este caso se trata más bien de un parque- por un lado, que podemos circunscribir al entorno de la vivienda, y vergeles, esto es, zona de frutales y explotación agrícola, por otro. En el espléndido trabajo de José Valdeón titulado Jardines clásicos de Asturias se reproduce un plano de la propiedad del marqués fechado en 1877, donde se mencionan expresamente los prados de siega, praderías de siega y heno, huerta, vergel y parque.


Para que pueda apreciarse la magnitud de la riqueza vegetal de la plantación que se reseña en la obra, enumeramos a continuación su contenido tal como va apareciendo en ella: 14 especies distintas de albaricoqueros (44 ejemplares), 24 de melocotoneros (53 ejs.), 9 de pavías (12 ejs.), 21 de cerezos (29 ejs.), 17 de ciruelos (20 ejs.), 3 de almendros (7 ejs.), 1 de nogal (1 ej.), 2 de nísperos (3 ejs.), 2 de membrillos (6 ejs.), 1 de naranjos (8 ejs.), 1 de limonero (2 ejs.), 2 de avellanos (3 ejs.), 93 de perales (271 ejs.), 78 de manzanos (279 ejs.), 84 de rosales (300 ejs.), 175 especies de árboles y arbustos de hoja caduca con 322 ejemplares, 25 especies de azaleas, 10 de coníferas con 37 ejemplares, 3 de plantas enredaderas, 1 de cactus –seguramente el que aparece expresamente señalado en el plano-, 5 de lilas (11 ejs.), 44 de plantas diversas (77 ejs.), 15 de pelargonios y 5 de árboles y arbustos diversos. Entre estos últimos figuran los 4 ejemplares de eucalyptus globulus que pasan por ser de los primeros plantados en Asturias. A todo esto, debe añadirse que en las pomaradas crecían 600 ejemplares de manzanos de Villaviciosa para sidra y 800 manzanos de Bretaña, Normandía y del país, también para sidra. Pero no se terminaba ahí la colección, porque, para concluir, el autor del catálogo hace la siguiente advertencia: “Habrá que añadir a este catálogo algunos cientos de árboles, arbustos y plantas de los que hay que reconocer sus especies. Se han omitido también muchas especies del país”. Es evidente que las propiedades del marqués eran pobladas, en aquel momento, por un conjunto excepcional de árboles, arbustos y plantas de adorno, tanto por su cantidad como por la variedad de especies, algunas muy poco habituales en la zona.

Según información de Valdeón en la obra citada, el primer Marqués adquirió la finca de su residencia y otras contiguas hacia 1862, reformando una de las construcciones como vivienda principal e instalando en el tejado de la misma un mirador que desapareció en una reforma posterior:


Dice Valdeón: “Para el trazado del jardín y organización de los campos de frutales contó con el luxemburgués Nicholas Feidt. La intervención de este puede considerarse como la primera en Asturias en la que el empleo de las especies ornamentales supuso un hito en la historia del jardín en el Principado. Las plantaciones de manzanos y perales… fue también pionera en su género y modelo para otras muchas acometidas más tarde”. El mismo autor plantea que el jardín fuera rediseñado, posteriormente, por Grandpont, jardinero traído de París por los hermanos Selgas para trazar los de su quinta de El Pito. Pero lo que parece que no puede negarse es que, en 1876, año de la publicación del catálogo del que venimos hablando, J.M. Lebigot era el jardinero encargado de la propiedad del marqués. Es probable que se hiciera cargo del cuidado del jardín algunos años después de haber sido plantado, pues habla de la necesidad de incluir en el catálogo bastantes plantas que quedan por reconocer; parece lógico pensar que, si él las hubiera plantado tras encargarlas o comprarlas en los viveros, tal reconocimiento no sería necesario, pues conocería las especies de antemano.

En los ciento cincuenta años transcurridos desde la fecha de edición del libro comentado hoy, 1876, se han producido bastantes cambios en la propiedad y el uso de parte de los terrenos. En la antigua residencia del marqués se ha instalado el “Hotel Boutique Villa del Marqués”, que sigue disfrutando de la parte del jardín designada en el plano como “parque” y en la que pueden verse todavía, y hoy con gran porte, bastantes de los árboles plantados en el XIX, como la impresionante haya roja cercana a la entrada del recinto: 

Otras zonas de la antigua propiedad continúan en poder de las descendientes del propio marqués y han sido objeto de nuevos proyectos de jardinería que las convierten en espacios de gran belleza. Como ejemplo de ello podemos decir que, cuando se publica este artículo, estamos justo a tiempo de disfrutar de los últimos días de la floración de las glicinias blancas plantadas a ambos lados de la conocida como “recta de la Casona”.

 

Juan José García González – Javier García Alonso

 

Bibliografía:

García González, Juan José, “El jardín botánico del Marqués de Muros”, La Ilustración Asturiana, (segunda época), nº 25, pág. 8.

Valdeón Menéndez, José, Jardines Clásicos de Asturias, Oviedo, Cajastur, 1999, págs. 96-105.




2 comentarios:

  1. Muchas gracias por tan magnífica información. Con permiso la comparto.

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    1. Gracias a ti por leer el blog. Encantados de que lo compartas.

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