En la Biblioteca de la
Universidad de Oviedo se conserva una pequeña joya bibliográfica por su rareza,
de gran interés para la historia de Muros, indudablemente, pero también para la
de la jardinería en Asturias, por la precisión y detalle a la hora de ofrecer
los datos. Está escrita en francés y se titula “Catalogue des arbresfruitiers, d’ornement, arbustes, plantes,
cultivésauchateau-ferme et vergers de Muros de Pravia (Asturies) Espagne, de la
proprieté de S(on) E(xcellence) M(onsieur) le Marquis de Muros,
Conseillerd’Agriculture, et Députéau Corps Législatif.”
Este pequeño libro de 24
páginas fue publicado en Madrid en 1876, cuando el título del Marquesado de
Muros era ostentado por Constantino Fernández-Vallín y Álvarez-Albuerne, y
gracias a él podemos conocer las excepcionales características de las
plantaciones en los terrenos del marqués.
El nombre del autor de este
opúsculo no aparece hasta su página final, donde firma así: “Muros de Pravia
(Asturies). Le jardinier, Jean Me. Lebigot.”
A lo largo de sus páginas,
de forma metódica y minuciosa, va enumerando las distintas especies que el
autor identifica en la finca. Esta, como se ve en el propio título de la obra,
“castillo-granja y vergeles”, es considerada en una doble vertiente de jardín
–en este caso se trata más bien de un parque- por un lado, que podemos
circunscribir al entorno de la vivienda, y vergeles, esto es, zona de frutales
y explotación agrícola, por otro. En el espléndido trabajo de José Valdeón titulado
Jardines clásicos de Asturias se
reproduce un plano de la propiedad del marqués fechado en 1877, donde se
mencionan expresamente los prados de siega, praderías de siega y heno, huerta,
vergel y parque.
Para que pueda apreciarse la
magnitud de la riqueza vegetal de la plantación que se reseña en la obra,
enumeramos a continuación su contenido tal como va apareciendo en ella: 14
especies distintas de albaricoqueros (44 ejemplares), 24 de melocotoneros (53
ejs.), 9 de pavías (12 ejs.), 21 de cerezos (29 ejs.), 17 de ciruelos (20
ejs.), 3 de almendros (7 ejs.), 1 de nogal (1 ej.), 2 de nísperos (3 ejs.), 2
de membrillos (6 ejs.), 1 de naranjos (8 ejs.), 1 de limonero (2 ejs.), 2 de
avellanos (3 ejs.), 93 de perales (271 ejs.), 78 de manzanos (279 ejs.), 84 de
rosales (300 ejs.), 175 especies de árboles y arbustos de hoja caduca con 322
ejemplares, 25 especies de azaleas, 10 de coníferas con 37 ejemplares, 3 de
plantas enredaderas, 1 de cactus –seguramente el que aparece expresamente
señalado en el plano-, 5 de lilas (11 ejs.), 44 de plantas diversas (77 ejs.),
15 de pelargonios y 5 de árboles y arbustos diversos. Entre estos últimos
figuran los 4 ejemplares de eucalyptus globulus
que pasan por ser de los primeros plantados en Asturias. A todo esto, debe añadirse
que en las pomaradas crecían 600 ejemplares de manzanos de Villaviciosa para
sidra y 800 manzanos de Bretaña, Normandía y del país, también para sidra. Pero
no se terminaba ahí la colección, porque, para concluir, el autor del catálogo
hace la siguiente advertencia: “Habrá que añadir a este catálogo algunos
cientos de árboles, arbustos y plantas de los que hay que reconocer sus
especies. Se han omitido también muchas especies del país”. Es evidente que las
propiedades del marqués eran pobladas, en aquel momento, por un conjunto
excepcional de árboles, arbustos y plantas de adorno, tanto por su cantidad
como por la variedad de especies, algunas muy poco habituales en la zona.
Según información de Valdeón
en la obra citada, el primer Marqués adquirió la finca de su residencia y otras
contiguas hacia 1862, reformando una de las construcciones como vivienda
principal e instalando en el tejado de la misma un mirador que desapareció en
una reforma posterior:
Dice Valdeón: “Para el
trazado del jardín y organización de los campos de frutales contó con el
luxemburgués Nicholas Feidt. La intervención de este puede considerarse como la
primera en Asturias en la que el empleo de las especies ornamentales supuso un
hito en la historia del jardín en el Principado. Las plantaciones de manzanos y
perales… fue también pionera en su género y modelo para otras muchas acometidas
más tarde”. El mismo autor plantea que el jardín fuera rediseñado,
posteriormente, por Grandpont, jardinero traído de París por los hermanos Selgas
para trazar los de su quinta de El Pito. Pero lo que parece que no puede
negarse es que, en 1876, año de la publicación del catálogo del que venimos
hablando, J.M. Lebigot era el jardinero encargado de la propiedad del marqués.
Es probable que se hiciera cargo del cuidado del jardín algunos años después de
haber sido plantado, pues habla de la necesidad de incluir en el catálogo
bastantes plantas que quedan por reconocer; parece lógico pensar que, si él las
hubiera plantado tras encargarlas o comprarlas en los viveros, tal
reconocimiento no sería necesario, pues conocería las especies de antemano.
En los ciento cincuenta años
transcurridos desde la fecha de edición del libro comentado hoy, 1876, se han
producido bastantes cambios en la propiedad y el uso de parte de los terrenos.
En la antigua residencia del marqués se ha instalado el “Hotel Boutique Villa
del Marqués”, que sigue disfrutando de la parte del jardín designada en el
plano como “parque” y en la que pueden verse todavía, y hoy con gran porte,
bastantes de los árboles plantados en el XIX, como la impresionante haya roja
cercana a la entrada del recinto:
Otras zonas de la antigua
propiedad continúan en poder de las descendientes del propio marqués y han sido
objeto de nuevos proyectos de jardinería que las convierten en espacios de gran
belleza. Como ejemplo de ello podemos decir que, cuando se publica este
artículo, estamos justo a tiempo de disfrutar de los últimos días de la
floración de las glicinias blancas plantadas a ambos lados de la conocida como
“recta de la Casona”.
Juan José García
González – Javier García Alonso
Bibliografía:
García González, Juan José,
“El jardín botánico del Marqués de Muros”, La
Ilustración Asturiana, (segunda época), nº 25, pág. 8.
Valdeón Menéndez, José, Jardines Clásicos de Asturias, Oviedo,
Cajastur, 1999, págs. 96-105.




Muchas gracias por tan magnífica información. Con permiso la comparto.
ResponderEliminarGracias a ti por leer el blog. Encantados de que lo compartas.
Eliminar