La estructura actual de San Esteban estuvo
condicionada por las vías de comunicación, bien fueran marítimas, fluviales,
ferroviarias o por carretera. Hoy que ya no existe ni la Junta de Obras del
Puerto ni la Sociedad General Vasco Asturiana, vamos a ver los motivos por los
que ambos organismos sufragaron un puente que, pese al uso habitual desde hace
casi 100 años, pasa desapercibido en nuestro día a día.
Hasta la llegada del ferrocarril a San
Esteban, el pequeño muelle estaba situado alineado con los edificios de la
antigua sastrería y del Hotel Francés, tal y como puede apreciarse en la
siguiente fotografía, fechada en 1900.
El muelle era poco más que una pequeña
explanada que llegaba hasta la antigua tienda de La Parra (hoy en día Vagamar).
En esos nuevos terrenos ganados al mar, se construyó una nueva alineación de edificios
que comenzaron a dedicarse a negocios vinculados al puerto en expansión. De izquierda
a derecha de esa alineación de inmuebles, podemos ver las casas sobre las que
más tarde se construyeron los edificios de El Marino y El Monterrey. No estaba
construido aún el edificio de la esquina y que albergaría El Brillante. En la
esquina derecha de la imagen, vemos el edificio en el que hasta no hace muchos
años existió el bar La Nueva España.
Gracias a José Carlos Miranda sabemos que en dicho edificio ya tenía su
bisabuelo Gumersindo un almacén de sal (alfolí) en 1881.
Si nos fijamos en el lado izquierdo de
la fotografía, justo detrás del barco vemos cómo a la izquierda del edificio de
La Sastrería (actual Decoración de interiores Carlos Antonio) existía aún agua
y marismas. La construcción del ferrocarril en los primeros años del siglo XX obligó
a rellenar y sanear dichos terrenos para poder colocar las vías del tren,
ampliando los muelles hacia la Segunda Alineación, tal y como los conocemos
hoy.
En esos terrenos desecados se
construyó la antigua estación de tren, la cual estaba situada entre dos vías,
una de ellas la que cruzaba por delante de la estación para llevar los vagones
a lo largo del muelle de la 1ª Alineación, y otra por la que subían los vagones
a los cargaderos, tal y como pueden verse en la anterior imagen.
Pese a que San Esteban en aquel
momento no contaba con el gran número de viviendas con el que cuenta hoy en
día, el nuevo trazado de subida a los cargaderos precisó la demolición de
alguna construcción, como por ejemplo la antigua capillina de San Esteban, la
cual estaba situada en la confluencia de las actuales calles del Áncora y Suárez
Inclán.
El derribo de la capilla en los
primeros años del siglo XX motivó la construcción dela nueva capilla de Roque,
la cual fue inaugurada el 7 de agosto de 1910.
Las vías que subían a los cargaderos
atravesaban el acceso al puerto en el lateral Oeste de El Brillante, lugar
donde existía un paso a nivel. La Vasco Asturiana tenía en nómina tres vigilantes
que trabajaban a turnos para controlar el paso de los trenes.
La solución adoptada fue construir el
actual puente situado al lado de la estación, lo cual obligóa subir la calle en
cota 4 metros para que los vagones con un galibo máximo de 3.80 m pudieran
pasar por debajo. Esta construcción provocó que la nueva calle se adosase a la
fachada posterior de la estación, condenando las puertas y ventanas de la
planta baja. En ese momento hubo que habilitar unas escaleras para bajar al andén.
El Vasco era el primer interesado en
eliminar el paso a nivel y eliminar los sueldos de los tres vigilantes, por lo
que colaboró en la construcción del puente con 50.000 pesetas de la época. Las
40.000 pesetas restantes que costó la obra las pagó la Junta de Obras del
Puerto. Las obras comenzaron en abril de 1931 y duraron 8 meses en los que no se
cortó el tráfico de carbón a los cargaderos.
Pero no solo la estación de tren se vio influida por la nueva rasante de la carretera, puesto que tanto el edificio de la sastrería como el anexo en el que estuvo instalado el Hotel Francés, vieron condicionada la planta baja, pasando a tener una especie de patio inglés.
Desde su construcción en 1931, el
puente sirvió tanto de entrada como desalida del muelle, resultando estrecho
para cruzarse dos vehículos, por lo que, en una profunda reordenación del
tráfico del muelle en los años noventa, se volvió a habilitar el antiguo paso a
nivel de El Brillante como salida del muelle.
Javier García Alonso - Juan José García González
Bibliografía:
Junta de Obras del Puerto de San
Esteban, Memoria del estado y progreso del puerto de San Esteban de
Pravia1930-1931, Oviedo, (1932).
MIRANDA COSTALES, José Carlos,
Edificio La Nueva España, San Esteban, Facebook, 5 de septiembre de 2021, https://www.facebook.com/profile/100055173574221/search/?q=nueva%20espa%C3%B1a
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