sábado, 9 de noviembre de 2024

LAS LLOUSAS O ERÍAS DEL CONCEJO

El próximo lunes 11 de noviembre se celebra la festividad de San Martín, fecha de gran importancia en la sociedad tradicional asturiana por ser el día de comienzo y final del año agrícola.

En el centro de la imagen la ería de Quintana con cultivos agrícolas, antes de la construcción de los bloques de El Parador.

Para poner en contexto el año agrícola debemos retroceder siglos atrás, cuando la propiedad de la tierra estaba en manos de los grandes propietarios, quienes arrendaban el uso y disfrute de sus fincas a cambio de una parte del fruto obtenido. En los diversos contratos utilizados en esas épocas (foro, aparcería, comuña, etc.) solía establecerse el día de San Martín como la fecha de comienzo y final del contrato, y por tanto de pago de la renta.

“Asimismo paga diecisiete copines y medio de escanda de canon el día de San Martín de cada año por el asiento y terreno de la casa en que habita en el término del Pontigo suya en propiedad”


Copín de madera apoyado en la talamera del hórreo

El motivo práctico habría que buscarlo en las condiciones climáticas que limitan los cultivos en los meses de invierno. Por ello, si los propietarios querían cambiar al llevador de la finca, este momento sería el mejor del año para hacerlo.

Aunque hoy en día en nuestro concejo tan solo se cultiven unas pocas tierras de maíz, sabemos que fueron habituales las plantaciones de fabas, centeno y escanda. La plantación de estos cereales tan necesarios para el sustento de familias y animales se realizaba en llousas o erías. El Diccionariu de la Llingua Asturiana define una llousa como un “conxuntu [de faces de diferentes amos con usos comunales]”. En nuestro concejo tenemos constancia de la existencia de múltiples erías:

La de Quintana, que tenía su mayor parte en la zona llana y otra zona muy pendiente situada cerca de La Veiga, conocida habitualmente como La Cuesta.


Fotografía de 1956 en la que se aprecian cultivadas las múltiples fincas de la ería de Quintana, desde El Parador a La Veiga.

Las Traviesas,situada entre La Pumariega y El Toral, con bastante pendiente orientada al Sur y con abundante agua.

Ería de Las Traviesas

La Llousa Promontorio entre la Quintanina y San Esteban. Se trataba de una ería llana excepto en las fincas cercanas al Candevillar.

Llousa Promontorio

La ería de Los Vallinos, situada al fondo de Villar, justo encima de la Playa de Aguilar. 


Ería de Los Vallinos

La ería de Poladura, sin duda la gran desconocida hoy en día pese a haber sido grande en extensión. Posiblemente por su lejanía fue la primera de las llousas en desaparecer. Creemos que ocuparía el triángulo que forma La Casilla, La Viña y La Portilla, pero tampoco sería descartable que llegara hasta Era ocupando Las Barrosas. 


Ería de Poladura

Arroxinas era una ería situada entre El Taraceu, El Couz y la estación del ferrocarril.



Ería de Arroxinas

Espina,situada al Norte de la anterior, separada tan solo por El Taraceu.



Ería de Espina

Las anteriores llousas tenían un tamaño grande (en torno a las 10 hectáreas de extensión). Otras de menor tamaño serían las erías de Vegamoyada en la zona del cementerio, la de Las Llongas en el fondo de Villar, las de Lloreda, Fresneda y Palomera en Reborio, las de Las Mirariegas, Gallinouro, Las Binadas o La Llousiquina en Era o la de Las Cerezales dentro de la de Quintana.

De los citados nombres de las llousas, toponímicamente resulta relevante Las Llongas,relativo a su forma, que reflejaría una de las características más comunes en este tipo de erías, puesto que las fincas habrían sido objeto de partición en fazas alargadas para facilitar el trabajo animal (arar, gradar, plantar, arrendar). La división entre parcelas colindantes solía realizarse exclusivamente mediante finsos o mojones de piedra, y en ningún caso se cerraban.

También es muy interesante el término Las Binadas en Era y La Binada en El Rabeiro, que se explicaría, según García Arias (pág. 686), a partir del participio del verbo latino vulgar *BINARE; las binadas serían tierras de secano que se cultivaban un año y se dejaban descansar al siguiente. Otro nombre que nos indica su uso agrícola sería Poladura, del que García Arias (pág. 572) indica que sería “el terreno que estaba en pola o en barbecho, es decir, presto para ser colonizado”.

Esas antiguas llousas aún se pueden reconocer hoy en día por ser grandes bolsas de terreno sin caminos públicos interiores. Fue esta falta de caminos lo que imposibilitó la edificación en dichas fincas a lo largo del siglo XX, y también lo que motivó la clasificación de tres de ellas (Arroxinas, Quintana y Las Binadas) en el Plan General de Ordenación Urbana como suelo urbanizable.

Para solventar esa falta de caminos el acceso a las llousas se realizaba mediante servidumbres agrarias en ciertas épocas del año, estando restringido el acceso a las erías varios meses, de tal forma que las plantas pudieran desarrollarse sin problema. En función del tipo de cultivo y de la zona de Asturias en la que nos encontrásemos las fechas de apertura y cierre de las erías podrían variar, tal y como quedaron recogidas en varias ordenanzas concejiles.

 

Queremos recordar con esta entrada a Fernando Inclán, juez, académico y ganadero del concejo de Pravia que falleció recientemente dejándonos una ingente obra sobre el derecho agrario asturiano.

 

Javier García Alonso – Juan José García González


Bibliografía:

DALLA: Diccionariu de la Llingua Asturiana (https://www.diccionariu.alladixital.org)

García Alonso, Javier, Mapa de la Toponimia Menor del concejo de Muros de Nalón, Muros de Nalón, 2022.

García Arias, Xosé Lluis, Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos, Editorial Prensa Asturiana, S. A., Oviedo, 2005 


2 comentarios:

  1. Sigo aprendiendo a conocer Muros, con vuestros articulos

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    1. Gracias por comentar. A lo largo de los años nuestros pueblos van cambiando y debemos dejar documentado como eran.

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