En una entrada anterior de
nuestro blog (8 de febrero de 2025) hablábamos de los topónimos relacionados
con la tierra y su explotación. Con estos topónimos se relacionan también los
que aluden a los límites y cierres de las fincas, que, por un lado, constituyen la
marca de la propiedad de los terrenos y, por otro, sirven de protección y
defensa. En el propio documento que recoge el apeo de los bienes del Marqués de
Valdecarzana en Muros, tantas veces citado, se dice que los testigos
“declararon ser suyas las casas y palacios de la dicha villa con sus cercados y
vergeles, árboles y campos de alrededor”. El Diccionario de la RAE define el
término cercado como “un huerto,
prado u otro sitio rodeado de valla, tapia u otra cosa para su resguardo” y con
el tiempo llegó a designar también cualquier porción grande de terreno, aunque
carezca de cercas. En el propio apeo se recoge un topónimo El Cercado, situado en las cercanías del Palacio cuya localización
exacta se desconoce.
Otro topónimo murense de
este tipo sería El Cierro, ubicado
en algún lugar indeterminado de Villar, y creemos que lo sería también La Cerca, una finca perteneciente a las
antiguas posesiones de Valdecarzana y que se haría famosa por lo que contamos a
continuación.
La
casa de “La Cerca” durante el tiempo de su construcción en los primeros años de
los cincuenta del pasado siglo XX.
En 1948 José Sotero,
reconocido pintor murense nacido en El Couz en 1905, compra a su amigo Blas
Aznar, heredero de su tío Gerardo González, que, tras ser administrador del
marqués de Valdecarzana, le había comprado a este el Palacio y los terrenos
anejos a él, un terreno de 30 áreas con la intención de levantar en él una casa
para compartirla con su esposa, Eulalia Álvarez Valdés, y su hijo Pepín.
Probablemente esa finca se llamaría ya “La Cerca” por constituir uno de esos
cercados que mencionábamos más arriba. En 1951 encargó al famoso arquitecto
ovetense Francisco Casariego la realización de los planos de su casa. Rodrigo
Vázquez de Prada y Grande, en su magnífica monografía sobre Sotero, describe
muy bien la casa de “La Cerca” con las siguientes palabras:
“Con un total de 192 metros
cuadrados construidos, “La Cerca” es un espléndido edificio de dos plantas, la
superior conformada como una torre, en la que instala su estudio de pintor.
Desde él, contemplará fascinado, una y otra vez, el estuario del río Nalón, con
sus interminables meandros, que tantas veces llevará a sus lienzos, las vegas y
las marismas de San Esteban de Pravia, aquella bellísima sucesión de verdes que
arrancan a los pies de su casa y cuyas tonalidades no cesan de cambiar hasta
que el paisaje culmina en el horizonte de Soto del Barco y de la mar. (…)
Pepito y Eulalia decoran “La Cerca” con el esmero propio de un pintor que
busca, admira y gusta rodearse de la belleza. Su amplio salón aparece presidido
por un piano, que tocarán tanto Eulalia y su hijo y, en las ocasiones en que
les visita, el gran concertista José Cubiles. De sus paredes cuelgan varios
cuadros pintados por Tomás García Sampedro. Entre ellos el soberbio retrato de
Pepito (…) Junto a él algunos paisajes de Muros también de su maestro y otros
de su propia autoría, de los que no ha querido desprenderse. Además, aportan
belleza a sus estancias algunas esculturas. Entre ellas, una “Venus de Milo” de
alabastro y algunos otros desnudos femeninos. Pero, según se comenta en la
villa, aquellas esculturas escandalizan a algunas mentes estrechas… Y de manera
muy particular al cura párroco de Muros de aquellos años. Es el hogar de un
artista de refinado gusto. Durante muchos años, “La Cerca” será visitada por
amigos de Pepito, algunos de ellos artistas como él e intelectuales.”
“La
Cerca”, óleo sobre lienzo de José Manaut, pintado el verano de 1959.
Pero la finca de “La Cerca” dio nombre, también, a una famosísima curva de la carretera nacional 632 de Ribadesella a Canero, ubicada en el kilómetro 114, que bordeaba la finca por sus lados sur y oeste en el trazado existente antes de ser modificado con la construcción de la actual rotonda de acceso a Muros y el trazado de la calzada por la parte sur del Cementerio Municipal.
Imagen de mediados del siglo XX donde se aprecia el trazado de la antigua N-632.
En los años 70 y 80 del pasado siglo
XX, con el extraordinario aumento de la circulación rodada, la curva de La
Cerca se hizo muy conocida en toda la región por los frecuentes accidentes que en
ella se producían. La carretera era muy estrecha, la curva muy pronunciada y la
visibilidad muy reducida. Con tales condicionantes era raro el año en que no se
producía en ella un accidente, con resultados más o menos trágicos. En la
prensa de la época, que la calificaba siempre de “peligrosa”, hemos encontrado
diversas crónicas que dan cuenta de estos accidentes: en enero de 1976, en
julio y en agosto de 1977, en mayo y en octubre de 1978, en abril de 1980 y
varios más. Sirvan estas líneas para recordar a nuestros lectores más jóvenes,
que ya no la conocieron, la existencia de esta tristemente famosa curva.
Juan José García
González – Javier García Alonso
Bibliografía:
González-Fierro, Félix, Muros de Nalón,
Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1953
Vázquez de Prada y Grande, Sotero, la sinceridad en la pintura asturiana, Madrid, Método
Gráfico, S.L., 2012
Ejemplares del diario La
Nueva España, consultados en la página web de la Biblioteca Nacional.


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