sábado, 24 de mayo de 2025

LA CERCA: UNA FINCA, UNA CASA Y UNA CURVA

En una entrada anterior de nuestro blog (8 de febrero de 2025) hablábamos de los topónimos relacionados con la tierra y su explotación. Con estos topónimos se relacionan también los que aluden a los límites y cierres de las fincas, que, por un lado, constituyen la marca de la propiedad de los terrenos y, por otro, sirven de protección y defensa. En el propio documento que recoge el apeo de los bienes del Marqués de Valdecarzana en Muros, tantas veces citado, se dice que los testigos “declararon ser suyas las casas y palacios de la dicha villa con sus cercados y vergeles, árboles y campos de alrededor”. El Diccionario de la RAE define el término cercado como “un huerto, prado u otro sitio rodeado de valla, tapia u otra cosa para su resguardo” y con el tiempo llegó a designar también cualquier porción grande de terreno, aunque carezca de cercas. En el propio apeo se recoge un topónimo El Cercado, situado en las cercanías del Palacio cuya localización exacta se desconoce.

Otro topónimo murense de este tipo sería El Cierro, ubicado en algún lugar indeterminado de Villar, y creemos que lo sería también La Cerca, una finca perteneciente a las antiguas posesiones de Valdecarzana y que se haría famosa por lo que contamos a continuación.

La casa de “La Cerca” durante el tiempo de su construcción en los primeros años de los cincuenta del pasado siglo XX.

En 1948 José Sotero, reconocido pintor murense nacido en El Couz en 1905, compra a su amigo Blas Aznar, heredero de su tío Gerardo González, que, tras ser administrador del marqués de Valdecarzana, le había comprado a este el Palacio y los terrenos anejos a él, un terreno de 30 áreas con la intención de levantar en él una casa para compartirla con su esposa, Eulalia Álvarez Valdés, y su hijo Pepín. Probablemente esa finca se llamaría ya “La Cerca” por constituir uno de esos cercados que mencionábamos más arriba. En 1951 encargó al famoso arquitecto ovetense Francisco Casariego la realización de los planos de su casa. Rodrigo Vázquez de Prada y Grande, en su magnífica monografía sobre Sotero, describe muy bien la casa de “La Cerca” con las siguientes palabras:

“Con un total de 192 metros cuadrados construidos, “La Cerca” es un espléndido edificio de dos plantas, la superior conformada como una torre, en la que instala su estudio de pintor. Desde él, contemplará fascinado, una y otra vez, el estuario del río Nalón, con sus interminables meandros, que tantas veces llevará a sus lienzos, las vegas y las marismas de San Esteban de Pravia, aquella bellísima sucesión de verdes que arrancan a los pies de su casa y cuyas tonalidades no cesan de cambiar hasta que el paisaje culmina en el horizonte de Soto del Barco y de la mar. (…) Pepito y Eulalia decoran “La Cerca” con el esmero propio de un pintor que busca, admira y gusta rodearse de la belleza. Su amplio salón aparece presidido por un piano, que tocarán tanto Eulalia y su hijo y, en las ocasiones en que les visita, el gran concertista José Cubiles. De sus paredes cuelgan varios cuadros pintados por Tomás García Sampedro. Entre ellos el soberbio retrato de Pepito (…) Junto a él algunos paisajes de Muros también de su maestro y otros de su propia autoría, de los que no ha querido desprenderse. Además, aportan belleza a sus estancias algunas esculturas. Entre ellas, una “Venus de Milo” de alabastro y algunos otros desnudos femeninos. Pero, según se comenta en la villa, aquellas esculturas escandalizan a algunas mentes estrechas… Y de manera muy particular al cura párroco de Muros de aquellos años. Es el hogar de un artista de refinado gusto. Durante muchos años, “La Cerca” será visitada por amigos de Pepito, algunos de ellos artistas como él e intelectuales.”

“La Cerca”, óleo sobre lienzo de José Manaut, pintado el verano de 1959.

Pero la finca de “La Cerca” dio nombre, también, a una famosísima curva de la carretera nacional 632 de Ribadesella a Canero, ubicada en el kilómetro 114, que bordeaba la finca por sus lados sur y oeste en el trazado existente antes de ser modificado con la construcción de la actual rotonda de acceso a Muros y el trazado de la calzada por la parte sur del Cementerio Municipal. 


Imagen de mediados del siglo XX donde se aprecia el trazado de la antigua N-632.

En los años 70 y 80 del pasado siglo XX, con el extraordinario aumento de la circulación rodada, la curva de La Cerca se hizo muy conocida en toda la región por los frecuentes accidentes que en ella se producían. La carretera era muy estrecha, la curva muy pronunciada y la visibilidad muy reducida. Con tales condicionantes era raro el año en que no se producía en ella un accidente, con resultados más o menos trágicos. En la prensa de la época, que la calificaba siempre de “peligrosa”, hemos encontrado diversas crónicas que dan cuenta de estos accidentes: en enero de 1976, en julio y en agosto de 1977, en mayo y en octubre de 1978, en abril de 1980 y varios más. Sirvan estas líneas para recordar a nuestros lectores más jóvenes, que ya no la conocieron, la existencia de esta tristemente famosa curva.


Juan José García González – Javier García Alonso

Bibliografía:

González-Fierro, Félix, Muros de Nalón, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1953

Vázquez de Prada y Grande, Sotero, la sinceridad en la pintura asturiana, Madrid, Método Gráfico, S.L., 2012

Ejemplares del diario La Nueva España, consultados en la página web de la Biblioteca Nacional.



sábado, 10 de mayo de 2025

EL FERROCARRIL A SAN ESTEBAN (I)

En una entrada anterior habíamos visto cómo en los siglos XVIII y XIX se transportaron maderas flotando desde la cuenca alta del río Narcea al Bajo Nalón (Pulsa aquí si quieres leerlo). La última compañía en plantearlo había sido una empresa de capital francés que pretendía llevar la madera de Muniellos a San Esteban través de un tranvía/ferrocarril, y en la que ejercía como administrador el empresario bretón Victor Barreaux.

Esta sociedad francesa no fue la primera que intentó hacer llegar un ferrocarril a nuestro concejo, debido a nuestra localización estratégica, para exportar multitud de recursos (hierro, carbón de piedra, etc.) desde el interior de Asturias. Hace 170 años el Estado había autorizado a Juan José Chauviteau el estudio de un ferrocarril impulsado por caballería que, partiendo del Puerto de Ventana, llegase a San Esteban. Dos años más tarde la Compañía Chauviteau ya había proyectado su construcción en dos partes, una primera de Quirós a Trubia, y una segunda para llevarlo por la orilla del Nalón desde Trubia a San Esteban, buscando la exportación tanto de hulla como de hierro. Además de la construcción del ferrocarril también se pretendía actuar sobre el puerto de San Esteban:

con una escollera de poca extensión que se hiciera a la punta llamada del Espíritu Santo, se lograría, sin duda, y con insignificantes gastos, hacer de S. Esteban, uno de los mejores y más vastos puertos de la costa

En ese momento nada de eso se llegó a construir por parte de la empresa. En 1887 se consideró estratégico al ferrocarril de Oviedo a San Esteban, incluyéndolo dentro del Plan de estudios de ferrocarriles por cuenta del Estado en 1887-1888. Pero tampoco fue el Estado quien desarrolló el ferrocarril.

En 1894 Víctor Chávarri Salazar, empresario y político vasco, intervenía como miembro de la Comisión del Senado sobre el Ferrocarril de Trubia a la Concha de Artedo, línea sobre la que se otorgó concesión para la construcción en agosto de 1894 a Benigno Olavarrieta y Mendía, quien estaba en el círculo de amistades del propio Chávarri. Parece que la idea inicial de estos industriales vascos era extraer el carbón por la Concha de Artedo. Por ello, el mismo día de la aprobación de la concesión, también se declaraba de interés general el puerto marítimo de Artedo. Sin embargo tampoco estos industriales vascos van a ser quienes inicien la construcción del ferrocarril entre Pravia y San Esteban.

En noviembre de 1896 se autoriza a Victor Barreaux, empresario, y al Conde de Mayorga, propietario del monte de Muniellos, “la concesión de un tranvía, con motor de vapor, desde Muniellos a San Esteban de Pravia, con un ramal de Cornellana a Salas” durante un plazo de 60 años. Hay que aclarar que, aunque en aquel momento se denominase tranvía, realmente se estaba hablando de un tren, a tenor de las características de la locomotora y vagones. La concesión conllevaba también la construcción de las estaciones necesarias, así como una línea telegráfica que las comunicara. Asimismo se fijaban también las tarifas máximas para viajeros, equipajes y transportes.

Plano de las propiedades en Muniellos y trazado del ferrocarril hasta San Esteban extraído de “Exploitation minière et forestière de la Haute Narcea”

Parece ser que no se planteaba trasladar a San Esteban tan solo la madera de los montes de Muniellos, sino también el carbón y el mineral de hierro sobre el que habían solicitado concesión minera para la extracción de hierro en unas mil doscientas hectáreas del concejo de Cangas.

Detalle de la trinchera de El Forno recién construida

En mayo de 1897 comenzaron las obras del ferrocarril con la apertura de una trinchera en el lugar de El Forno, donde se realizó una fiesta de inauguración con banquete, música, petardos y hasta brindis por parte del pintor José Robles:


Hoy que la línea se empieza

y profetiza riqueza

para la extensa comarca

que el bello Nalón abarca

con imponente grandeza;


Hoy que ya en mi fantasía

contemplo la férrea vía

cruzar valles deliciosos

y los bosques rumorosos

que amante besa la ría;


Hoy que en alas del deseo,

ya contemplo terminado

el proyecto decantado

que con Cangas de Tineo

unirá este pueblo amado,


Brindo con honda emoción

por la pronta ejecución

de esta línea que interesa

a esta región y a la empresa,

a Asturias y a la nación.

José Robles

En marzo de 1898 se le concede a Barreaux la autorización para construir un muelle embarcadero en San Esteban, destinado al embarque de maderas transportadas por el citado tranvía. Sin embargo, la empresa, asfixiada económicamente, no pudo constituir la fianza requerida, no llegando a iniciar las mejoras del puerto de San Esteban.

En el momento de la quiebra de la empresa, las obras del tramo del ferrocarril entre Pravia y San Esteban ya están muy avanzadas. Sabemos por la revista El Nalón de junio de 1898 que el túnel de La Junquera (el que pasa bajo El Cobayo) ya está construido, faltando tan solo revestirlo de ladrillo. Asimismo se informa a finales de 1899 que la explanación desde Pravia a San Esteban está casi finalizada.

En abril de 1900 se le concede a la Sociedad Vasco Asturiana, “la concesión para la construcción y explotación por noventa y nueve años, sin subvención del Estado, de un ferrocarril de vía a un metro desde Trubia por Grado a San Esteban de Pravia”. Tres meses después también se hizo cargo de la concesión del tramo del tranvía de vapor de Cornellana a San Esteban. Es de suponer que al Vasco le interesara subrogarse en la concesión de la sociedad francesa para poder aprovechar lo ya construido entre Pravia y San Esteban. Y es quizás éste el motivo por el que los empresarios vascos cambiaron Artedo por San Esteban para construir el puerto.

Javier García Alonso - Juan José García González

 

Bibliografía

Ejemplares de El Nalón, nº 11 (1 de junio de 1897), pág. 2 y nº 36 (15 de junio de 1898), pág. 8.

Ejemplares de la Gaceta de Madid: 18 octubre 1894, 21 octubre 1894, 23 marzo 1894, 1 agosto 1894, 29 septiembre 1894, 22 noviembre 1896, 2 julio 1897, 11 marzo 1898, 20 febrero 1900, 19 abril 1900, 21 julio 1900 y 20 julio 1901.

Heim, Gabriel, Memoria sobre las minas de la compañía Chauviteau, Imprenta y litografía de Brid, Regadera y Comp, Oviedo, 1860.

Martelet, J., Fatou, M.: Exploitation minière et forestière de la Haute Narcea (Asturies). Rapports (París, 1900). ed. facsímil, Tous pa Tous. Sociedad Canguesa de Amantes del País, 2009

EL BRILLANTE DE SAN ESTEBAN. FUNDACIÓN Y PRIMEROS AÑOS

Hace unas semanas hablábamos en dos entradas de nuestro blog sobre la llegada del tren a San Esteban, allá por 1904. Ese mismo año se produj...