La reciente entrada de la primavera nos invita a realizar, en nuestro blog sobre toponimia murense, un acercamiento a la fitotoponimia (del griego fytón, “planta”), esto es, el conjunto de nombres de lugar derivados de los vegetales: árboles, arbustos, plantas de todo tipo, flores, etc. No hace falta insistir en la no solo estrecha sino imprescindible relación entre el ser humano y los vegetales, que le proporcionan alimento, fuente de calor, material constructivo y un largo etcétera. Por ello son tan abundantes los topónimos con este origen vegetal.
Para los geógrafos y estudiosos que realizan análisis del territorio la toponimia, en general, y la fitotoponimia, en particular, es uno de los recursos más habituales. El tipo de vegetación ayuda a singularizar el espacio y a delimitar, en alguna medida, las áreas aprovechables para la población. Los fitotopónimos toman su origen de las especies vegetales que se desarrollan en los lugares a que dan nombre. Se convierten así en testigos de la historia de un territorio, especialmente cuando los usos de aprovechamiento agrícola o forestal van cambiando. Concretamente en nuestro municipio, la construcción de viviendas y la presencia de especies alóctonas han difuminado a la arboleda autóctona, de la cual nos queda constancia gracias a la toponimia.
Hagamos, pues, un pequeño recorrido por la fitotoponimia de Muros empezando hoy por algunos nombres procedentes de árboles.
Los Carbayones, El Carbayo.
El roble puede también ser designado en Asturias con el término carbayu. Es este un término de origen prerromano que remonta a la voz carba, que podría pertenecer a una familia lingüística protoindoeuropea o hispano-vasca (García Arias p. 284). En nuestro municipio son varios los topónimos con el nombre del carbayu, que fue tradicionalmente un árbol muy valorado por la dureza de su madera: el lugar conocido como Los Carbayones y el camino que por allí discurre, El Carbayo en Villar y también la Punta del Carbayo, en San Esteban, paraje desde donde partía la barquería que cruzaba a La Arena y cuyo nombre podría remontar a la presencia en la zona de algún ejemplar singular de roble. Así nos lo dejó ilustrado Joaquín Sorolla en su cuadro “Paisaje Asturiano” firmado en 1904, donde se aprecia una vista de la San Esteban preindustrial que tenía toda la ribera plagada de árboles. Este cuadro está actualmente en el “Brooklyn Museum” de Nueva York.
Reborio.
Este topónimo, que designa uno de los barrios de Muros es, según García Arias p. 287, continuador del adjetivo latino ROBOREUS, -A, -UM, “de roble”, por tratarse de un antiguo terreno donde había una plantación de estos árboles. Es topónimo con poca extensión en nuestra región, tan solo con paralelos como (La) Reboria y El Reborión de otros municipios.
La Pumariega y El Pomar.
Tristemente quedan pocas pomaradas en el barrio de La Pumariega, topónimo que alude a un lugar poblado de pumares, forma asturiana sinónima del castellano manzanos. Pumar deriva de POMA, forma plural de POMUM, con el significado de “árbol frutal” (García Arias p. 264-5).
Con una forma de este mismo origen se conoce también una finca cerca de Cazonera, El Pomar.
El Manzano
En el río Nalón en la zona de El Cobayo existe una “puesta” (lugar donde los anguleros se “ponen” a pescar) de angula que recibe por los pescadores el nombre castellano del árbol productor de la manzana, por haber existido algún manzano en aquel lugar.
Pascual Madoz, s. u. “Muros (Sta. María)”, describiendo, aunque someramente, el territorio murense y su producción, menciona: “Hay plantíos de abedules, robles y castaños”.
Hemos visto ya cómo la presencia de los robles en la toponimia del concejo es abundante, aparece hasta en cuatro topónimos con etimologías diferentes. No nos parece encontrar testimonios, en cambio, derivados de los abedules. Pero sí los encontramos también de los castaños, como puede verse en los topónimos siguientes:
El Castañeo y Castañeda.
Ambos son, entre los fitotopónimos, de los más frecuentes en toda nuestra región y designan espacios poblados de castaños, en asturiano castañales. Derivan del latín CASTANEAM, “castaña”. Un lugar abundante en castaños es un castañeu/castañeo por el empleo del sufijo latino –ETUM. En los montes de El Castañeo actual, en el fondo de Villar, bajando hacia la playa de Aguilar por el camino del Mingalin/Miguelin, no se ven ya apenas castaños. Castañeda, en Reborio, cerca de El Toral, remontaría a la misma formación, pero en femenino. Y también pervive entre nosotros el nombre de la primitiva Fuente del Caracol, antiguamente denominada como Fuente del Castañeo.
Bibliografía
García Alonso, Javier, Mapa de la Toponimia Menor del concejo de Muros de Nalón, Muros de Nalón, 2022.
García Arias, Xosé Lluis, Toponimia asturiana. El
porqué de los nombres de nuestros pueblos, Editorial Prensa Asturiana, S.
A., Oviedo, 2005
https://www.brooklynmuseum.org/opencollection/objects/4362
Madoz, Pascual, Diccionario geográfico-estadístico-histórico. Asturias. (ed. facsímil), Ámbito ediciones, Valladolid, 1985.





Enhorabuena por los temas tan interesantes de este blog. Isabel
ResponderEliminarDisfrutando del blog desde los Países Bajos.
ResponderEliminarMi más sincera enhorabuena por la labor que estáis haciendo.
Labores de investigación y divulgación así hacen grande al concejo y al resto de Asturias y nos ayudan a mejorar como sociedad.
Riqueza de incalculable valor que debe quedar dando testimonio para los que vengan por detrás.
Gracias, un abrazo.
Estupendo estudio sobre la fitototonimia de Muros. Y no menos estupenda la
ResponderEliminarilustración con una pintura de Sorolla. Un privilegio.
Carmen