sábado, 24 de enero de 2026

EL BRILLANTE DE SAN ESTEBAN. FUNDACIÓN Y PRIMEROS AÑOS

Hace unas semanas hablábamos en dos entradas de nuestro blog sobre la llegada del tren a San Esteban, allá por 1904. Ese mismo año se produjo otro acontecimiento relevante para la historia del pueblo: la apertura de “El Brillante”, un restaurante y poco más tarde también hotel, por la iniciativa de un vecino emprendedor donde los haya en aquel momento, Edmundo Díaz del Riego. Ambas empresas siguen siendo una realidad, tanto la línea de tren Oviedo-San Esteban, como el hotel, hoy denominado “Gran Hotel Boutique Brillante” que, tras unos años cerrado y posteriormente rehabilitado por otro empresario muy vinculado al municipio de Muros de Nalón, Fernando Artime, ha logrado convertirse, desde su reinauguración en 2021, en un referente de la mejor hostelería asturiana.

“Restaurante El Brillante en su ubicación y aspecto original”

En un número del año 1905 de la publicación periódica La Ilustración Asturiana, también fundada por Edmundo Díaz se hace una crónica sobre el hotel:

“El magnífico restaurant abierto hace un año en San Esteban de Pravia, está haciendo preparativos para la temporada de verano.

Al frente de la cocina continúa Pedro Francos, el famoso cocinero que sabe dar gusto al paladar más delicado.

Los que creían el año anterior que en EL BRILLANTE se daba de comer tan espléndidamente por acreditar la casa, verán ahora que, después de acreditada se da de comer mejor.

Y verán además que no se altera el precio del cubierto.

Por tres pesetas se sirve un almuerzo opíparo realmente: cuatro platos suculentos y abundantes, postres variados, vino del Marqués de Mudela… ¡y hasta helado, cuando la temperatura lo requiera!”.

En esta misma publicación se explican los motivos que llevaron a Edmundo Díaz a fundar el restaurante:

“EL BRILLANTE fue fundado, más que por negocio, por patriotismo.

Cuantas personas iban a San Esteban por contemplar aquella región, que es una de las más bellas de la tierra, marchaban de allí ponderando las excelencias del paisaje, pero lamentando al mismo tiempo que no hubiese dónde comer.

Y no faltó un hijo entusiasta de aquella hermosa comarca que, impulsado por el más puro altruismo, quiso complacer a los centenares de forasteros que un día y otro formulaban protestas muy razonadas.

Y él fue el que improvisó un alegre y limpio comedor a orillas del Nalón rumoroso, allí donde la tranquila superficie del río simula un espejo inmenso (…)

En una palabra, él fue quien, fundando EL BRILLANTE, dotó a San Esteban de lo único que aquel hermoso puerto necesitaba para ser el paraje más encantador de esta provincia, llamada con razón “Suiza Española”.”

Según sabemos por otra publicación, el jefe de cocina, al que se llamaba también Perico, era de origen vallisoletano y de él se decía que tenía manos de plata y que sabía complacer al gourmet más exigente. A la vista de alguno de los menús de la época que se conserva, debía de ser un experto cocinero especializado en cocina francesa, que parece era muy del gusto de las personas elegantes de la época. De hecho, en algunos selectos restaurantes era habitual dar a elegir a su clientela entre comida a la española o comida a la francesa.


Pie de foto: “Menú del “Hotel Francais” de principios del siglo XX con todos sus platos, efectivamente, en francés”

En un primer momento “El Brillante” se encontraba en un pequeño edificio adosado a otro que por entonces albergaba la imprenta donde se editaba el periódico “La Ilustración asturiana”.


Se conoce una foto del interior del restaurante en el que llama la atención el mobiliario Thonet tan típico en la época y las paredes recubiertas de espejos. Desde la terraza del restaurante cuando estaba en ese primer emplazamiento contempló Rubén Darío la procesión marinera de San Telmo. Él mismo lo cuenta en una interesante y detallada crónica de un día de fiesta:


“Yo partí a San Esteban, al restaurante El Brillante, que es de Edmundo Díaz, un “cherconfrère”, pues es director de una revista y escritor ameno. Allí almorcé en una terraza con vista a la ría, por donde debía pasar la procesión (…)

La procesión fue después del almuerzo. Desde donde yo estaba pude dominar todo el espectáculo. El panorama era delicioso, al amor de una fresca temperatura. Era una decoración de nacimiento; enfrente de mí, casitas blancas con techos rojos; allá, en la otra banda, casitas de “preseppio”, y la colina pintoresca y cultivada al fondo, al lado del Castillo y de La Arena. En La Arena divisaba ir y venir de gentes, mover de barcas, humo de cohetes. Y a este lado la población risueña; El Brillante en fiesta. El agua del Nalón que corre al mar, azulada, argentada. El cielo de cobalto, rejado de vellones, manchado de pinceladas de nieve. No lejos del lugar donde escribía mis apuntaciones, está la casa del profesor Altamira, el hombre grave y estudioso que sabe tantas cosas. Es un “cottage” rojo, con barandas blancas, con un jardincillo en que hay verdores apacibles, flores e higueras.

Suenan a lo lejos tres bombas. Va a comenzar la procesión (…) Aquí a mi lado, charlan las damas, con ese son dulce de la provincia, de que ha hablado el perspicuo Azorín. Y hay son de músicas sobre las aguas de la ría (…) En la procesión viene adelante un barco negro, florecido y risueño de banderas; y traeel estandarte, un gonfalón rojo y oro. Y en la embarcación en que pasa el santo, van sus vecinos notables, autoridades, curas con sus roquetes y sobrepellices. Y luego veo la muchedumbre que acompaña, y una bandera roja, y una cruz de plata. Y hay por todas partes alegría, la alegría de un día de regatas”.

Tras varios años en su primera ubicación, el hotel y restaurante El Brillante se trasladó a su segunda y definitiva sede, la que mantiene todavía hoy día, en la calle de Casto Plasencia. El primer edificio fue expropiado y demolido hacia 1930 por la Junta de Obras para poder ampliar la carretera del puerto.


Sin embargo, de aquella primitiva edificación todavía puede observarse un resto de su pared medianera en el jardincillo que hace esquina entre la calle de Casto Plasencia y la plaza de Altamira.


 Juan José García González – Javier García Alonso



sábado, 10 de enero de 2026

EL FERROCARRIL VASCO ASTURIANO

El desarrollo de las máquinas de vapor a lo largo del siglo XIX hizo aumentar el consumo de carbón. Al no existir suficiente producción nacional, se importaban cantidades de carbón, principalmente de Inglaterra. Con el fin de intensificar la extracción de carbón asturiano, en torno a 1890 se habían creado grandes empresas que explotaban cotos mineros en la cuenca del Caudal, como por ejemplo la “Sociedad Hullera Española” en la cuenca del río Aller, o “Hulleras de Turón” en la cuenca del río Turón. Citamos a modo de ejemplo estas dos grandes empresas por la gran trascendencia que van a tener en el embarque de carbónen el puerto de San Esteban durante las primeras décadas del siglo XX.

En un primer momento, la salida del carbón de estos valles de Mieres pensaba hacerse por el puerto de Gijón, aprovechando la nueva línea de ferrocarril desde Pola de Lena. Sin embargo, un grupo de empresarios vascos (con Víctor Chávarri a la cabeza) ya plantearon en 1894 la construcción de un ferrocarril de vía estrecha que habría de llegar a Artedo. Durante los cinco años que tardaron en crear la “Sociedad General Vasco Asturiana”, otros empresarios de origen francés habían comenzado a construir un ferrocarril entre Muniellos y San Esteban, yéndose a la quiebra la empresa cuando estaban a punto de finalizar la explanación de la vía entre Pravia y San Esteban. La bancarrota de la empresa francesa permitió a la Sociedad General Vasco Asturiana la subrogación en lo ya construido, para unir finalmente las cuencas mineras con San Esteban.


El nuevo ferrocarril a San Esteban no iba a ser solamente de mercancías, estando también pensado para el transporte de viajeros. De hecho, la primera línea que va a abrir al público El Vasco el 2 de agosto de 1904 es la que unía Oviedo (estación provisional de San Lázaro) y San Esteban, estando aún en construcción los ramales de Trubia a Ujo y Moreda, que no se inaugurarán hasta 1906.

Habrá que esperar hasta el 13 de agosto de 1906 para que los trenes lleguen a la hermosa estación de El Vasco de Oviedo de la Calle Jovellanos, demolida en 1989.El ferrocarril entre Oviedo y San Esteban se construyó en menos de 5 años, un tiempo récord dada la envergadura de la obra y los escasos medios técnicos de la época. En los 55 kilómetros de longitud que unen Oviedo y San Esteban fue necesaria la construcción de varios puentes de hierro, realizados artesanalmente a partir de piezas unidas por grandes remaches. Destacan por su belleza y envergadura el puente al lado de la antigua estación de Fuso de la Reina, de unos 80 metros de longitud y una altura cercana a los 20 metros; y el puente sobre el Nalón a las afueras de Forcinas con una longitud de 147 metros. Además de los puentes, también fue necesaria la construcción de diversos túneles excavados con las precarias técnicas de la época.

Esquema del puente anexo a la antigua estación de Fuso de la Reina

El trazado definitivo del ferrocarril fue realizado por Valentín Gorbeña (1855-1923), Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos de origen vasco, que había ganado gran experiencia en la construcción de ferrocarriles en Cantabria y País Vasco. Tras la construcción de las líneas de El Vasco, Gorbeña se convirtió en Director Técnico del Vasco Asturiano, quedando vinculado también a San Esteban al dar nombre a una de las dragas de la Junta de Obras del Puerto.

El trazado del ferrocarril aprovecha una topografía favorable para bajar desde una altitud de 400 metros de Mieres o los 232 metros de Oviedo, hasta el nivel del mar en San Esteban. Para ello, el trazado se realiza en su gran mayoría por el margen de las vegas de los ríos Caudal y Nalón, con lo que se consigue una leve inclinación sin apenas contrapendientes.

Pero la infraestructura de El Vasco no fue solamente la vía, sino que hubo que diseñar y construir otros elementos adyacentes como las estaciones o los almacenes y depósitos de agua para las locomotoras. Por este motivo, todas las estaciones de la línea tuvieron una arquitectura y estética similar, tal y como podemos apreciar en las siguientes imágenes.

De izquierda a derecha, las estaciones de Mieres, Trubia y San Esteban.

Hay constancia del funcionamiento de algunos trenes entre Oviedo y San Esteban ya en el mes de junio de 1904, llegando en uno de ellos la familia de José Menéndez Viña, que además de indiano oriundo de Somao y empresario asentado en Cuba, era consejero de la Sociedad General Vasco Asturiana. El 25 de julio de ese mismo año visitó San Esteban Segismundo Moret, político que ya había sido presidente del Congreso de los diputados y que poco tiempo después sería Presidente del Gobierno (Presidente del Consejo de Ministros).

Pocos días después, concretamente el 2 de agosto de 1904, tuvo lugar la apertura al público de la línea en ambos sentidos de circulación. En aquel momento se fijaron cuatro viajes diarios de San Esteban a Oviedo y de Oviedo a San Esteban, trayecto que duraba aproximadamente 2 horas. Salían al mismo tiempo de San Esteban y de Oviedo, realizando el cruce de los convoyes en la estación de Grado.

La salida del primer convoy de Oviedo en la madrugada del día 2 fue acompañada de cohetes y voladores. La locomotora iba engalanada con ramaje vistoso y en su interior viajaban figuras relevantes de la sociedad asturiana. El convoy fue recibido con gran algarabía en los lugares de Pravia y Santianes, donde se tiraron más de cien voladores de la época: “La concurrencia era numerosa. El entusiasmo indescriptible. Grandes y pequeños habitantes de la villa y de la aldea, niños y ancianos, señoritas y mamás, todos rivalizaban en mostrar su alegría ante el acontecimiento tan próspero para Asturias en general y muy especialmente para la comarca del caudaloso Nalón.  Los acordes de la música se dejaron oír en tan solemne momento

Las locomotoras que se utilizaron en el tráfico de mercancías fueron bautizadas con el nombre de los ríos; las primeras “Caudal” y “Nalón”, de las que sin duda algunos de nuestros vecinos se acordarán por la larga vida útil que tuvieron. A diferencia de las locomotoras de mercancías, a las dedicadas al tráfico de viajeros se las bautizó, en un primer momento, con nombres de las estaciones del recorrido: “Oviedo”, “Pravia”, “Grado”.

La apertura al público del ferrocarril Vasco Asturiano en 1904 fue un acontecimiento relevante para toda Asturias, que va a permitir dotar a San Esteban de mejoras en infraestructuras, servicios y economía.

La entrada de hoy es continuación de otra entrada anterior sobre la construcción del ferrocarril de Muniellos a San Esteban. Puede leerse en el siguiente enlace: https://historiamurosnombres.blogspot.com/2025/05/el-ferrocarril-san-esteban-i.html.

 

Javier García Alonso - Juan José García González

 

Bibliografía:

Ejemplares de El Carbayón. Años 1904 y 1906.

https://trenesytiempos.blogspot.com/2020/02/cronicas-de-la-via-estrecha-xcix-carbon.html. Consultado el 27/12/2025.

https://www.spanishrailway.com/ferrocarril-de-hulleras-de-turon/. Consultado el 27/12/2025.

https://www.elvalledeturon.net/historia/autores/rolando-diez/1890-nace-hulleras-del-turon-s-a. Consultado el 27/12/2025.

https://www.spanishrailway.com/ferrocarril-vasco-asturiano/. Consultado el 27/12/2025.

https://historiastren.blogspot.com/2021/01/el-tren-llega-collanzo-i.html. Consultado el 27/12/2025.

Cándano, Xuan, “Cien años desde la llegada del tren a San Esteban”, La Ilustración Asturiana, segunda época, nº 12, invierno de 2004, pág. 4-5.




DON MARIO PENDÁS, PINTOR DE MUROS DE NALÓN

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