sábado, 8 de febrero de 2025

TOPÓNIMOS MURENSES RELACIONADOS CON LA TIERRA Y SU EXPLOTACIÓN.

En las sociedades eminentemente rurales la tierra y su variado aprovechamiento forman parte del día a día del ser humano, de manera que la diferente explotación del territorio acaba pasando a reflejarse en el catálogo toponímico de un lugar. Así ocurre también en nuestro municipio, como trataremos de recoger a continuación.

El barrio murense de Era, el primero del municipio que encuentra el peregrino a Santiago en su caminar tras cruzar el puente sobre el Nalón y que en su parte más antigua conserva todavía un caserío concentrado a ambos lados de la vía de comunicación que cruza el barrio, toma su nombre de la voz “era”, procedente del latín AREAM, “un espacio de tierra limpia y firme, algunas veces empedrado, donde se trillan las mieses” (RAE). García Arias (pág. 666) añade algún matiz al significado de esta palabra asturiana al definirla como “lugar próximo a la corra o cuerria donde se abren los erizos de las castañas”, “lugar donde se maja el trigo” y también “semillero”. Alguno de estos usos de la vida tradicional debería estar en la base de nuestro topónimo: la presencia de castañas está perfectamente documentada por la toponimia, aunque no tanto la del trigo como tal, cuyo cultivo no se menciona en el Coto de Muros, por ejemplo, en el Catastro de Ensenada; pero este sí menciona el cultivo y recolección de otros cereales como el alcacer, esto es, la cebada verde, y el centeno. Sabemos además que aquí se cultivaba escanda, una especie común del cereal Triticum, “trigo”. Tanto el trigo propiamente dicho como la escanda son funcionalmente similares: ambos se siembran en erías, son de ciclo largo invernal y su producto es panificable y base para la alimentación de la población de épocas pasadas. Es, por tanto, muy probable, que lo que se “mayaba” en territorios de Era y dio nombre al barrio fuera la escanda.

Al fondo, La Prádana

Del étimo latino PRATUM, “prado, pradera” derivan términos como prado, prau y muchos otros emparentados, creados con diversos sufijos (García Arias, pág. 671). Como ejemplos de ello tenemos topónimos como El Pradón en El Chamberí y La Prádana en Villar.

A veces, para diferenciar un prado de los otros de su entorno, se hace acompañar de algún elemento individualizador, como en el caso de El Prao de las Presas, en Villar, al lado del aparcamiento de Aguilar. Dicho nombre venía dado por el gran número de presas hechas en él para guiar la abundante agua y regar el prado. Esta forma de regar las fincas era beneficiosa en las épocas estivales de escasez de agua, consiguiendo así mayor rendimiento de hierba.


Como “tierra laborable” o como “terreno extenso fuera de poblado” define el Diccionario de la RAE un campo, del latín CAMPUM. En nuestra toponimia municipal encontramos ejemplos de esta denominación: Campofrío, la playa más occidental de nuestra costa y la zona interior cercana a ella; El Campín, con sufijo diminutivo, en Villar; La Campuca, en el Piqueiro junto al Alto de las Llanas. Y el mismo origen comparten también otros topónimos de los que ya hablamos anteriormente por su interés arqueológico o botánico, a saber, El Campón, junto a la Playa de Veneiro y El Campo del Palacio.

En ocasiones, de un territorio más amplio puede seleccionarse una zona generalmente lisa, más adecuada para el cultivo, una franja de terreno, que podría muy bien estar en el origen del topónimo La Franxa, en Reborio, precisamente en una zona donde las fincas tienen una forma alargada.


Al fondo, La Franxa

Una franja de ese estilo puede denominarse en asturiano, según García Arias (pág. 683) para o paraxa, términos que podrían relacionarse con el verbo latino PARO, “preparar”, aludiendo con ello a la preparación que se hace en el terreno para dedicarlo al cultivo. Una forma de esta palabra, con el género masculino y sufijo aumentativo para aludir a su gran extensión, sería la base del nombre de varios lugares murenses con el mismo topónimo, El Paraxón, situados, uno, en la ladera entre el Cementerio y Roñadas,  otro en El Parador a la entrada del barrio de Quintana, y el tercero cerca del Can de Villar que además da nombre también al Camino del Paraxón.


Hay un topónimo bastante curioso, Queimona, que no hemos visto repetido en ningún otro lugar de Asturias, que da nombre a una zona de monte entre La Pumariega y San Esteban, cerca de La Tronca. Proponemos explicar este término como aumentativo de la palabra queima, esto es, “quema”, con una diptongación típica del asturiano más occidental. La razón de este topónimo podría encontrarse, quizá, en el proceso de preparación de esos terrenos para su cultivo por medio de una quema previa de la vegetación, algo bastante habitual y que ha originado otros topónimos asturianos paralelos del tipo La Quemá (San Martín del Rey Aurelio) o Picuqueimau (Cangas del Narcea).

Por su temática, podríamos haber incluido en esta entrada topónimos como La Binada, o los relacionados con huerto/huerta, como Los Hortones, La Hortona, El Hortón, pero ya los hemos ido mencionando en otras entradas. Y, por supuesto, se relacionan con la explotación de la tierra, igualmente, las llousas o erías, a las que, por su peculiaridad, dedicamos una entrada específica el pasado 9 de noviembre de 2024.


 Juan José García González – Javier García Alonso

 

BIBLIOGRAFÍA:

García Alonso, Javier, Mapa de la Toponimia Menor del concejo de Muros de Nalón, Muros de Nalón, 2022

García Arias, Xosé Luis, Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos, Editorial Prensa Asturiana, S. A., Oviedo, 2005


4 comentarios:

  1. Esta claro que esto de los topónimos es empezar......y no acabar. Es una pasión. Salen hasta debajo de las piedras. Ánimo, ya quedan pocos. Mi enhorabuena por vuestro trabajo.

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  2. Muy interesante, como siempre. Haré un apunte de estos nombres para tenerlo a mano.

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