En las sociedades eminentemente rurales la tierra y su variado aprovechamiento forman parte del día a día del ser humano, de manera que la diferente explotación del territorio acaba pasando a reflejarse en el catálogo toponímico de un lugar. Así ocurre también en nuestro municipio, como trataremos de recoger a continuación.
El barrio murense de Era, el primero del municipio que encuentra el peregrino a Santiago en su caminar tras cruzar el puente sobre el Nalón y que en su parte más antigua conserva todavía un caserío concentrado a ambos lados de la vía de comunicación que cruza el barrio, toma su nombre de la voz “era”, procedente del latín AREAM, “un espacio de tierra limpia y firme, algunas veces empedrado, donde se trillan las mieses” (RAE). García Arias (pág. 666) añade algún matiz al significado de esta palabra asturiana al definirla como “lugar próximo a la corra o cuerria donde se abren los erizos de las castañas”, “lugar donde se maja el trigo” y también “semillero”. Alguno de estos usos de la vida tradicional debería estar en la base de nuestro topónimo: la presencia de castañas está perfectamente documentada por la toponimia, aunque no tanto la del trigo como tal, cuyo cultivo no se menciona en el Coto de Muros, por ejemplo, en el Catastro de Ensenada; pero este sí menciona el cultivo y recolección de otros cereales como el alcacer, esto es, la cebada verde, y el centeno. Sabemos además que aquí se cultivaba escanda, una especie común del cereal Triticum, “trigo”. Tanto el trigo propiamente dicho como la escanda son funcionalmente similares: ambos se siembran en erías, son de ciclo largo invernal y su producto es panificable y base para la alimentación de la población de épocas pasadas. Es, por tanto, muy probable, que lo que se “mayaba” en territorios de Era y dio nombre al barrio fuera la escanda.
Al fondo, La Prádana
Del étimo latino PRATUM, “prado, pradera” derivan términos como prado, prau y muchos otros emparentados, creados con diversos sufijos (García Arias, pág. 671). Como ejemplos de ello tenemos topónimos como El Pradón en El Chamberí y La Prádana en Villar.
Como “tierra laborable” o como “terreno extenso fuera de poblado” define el Diccionario de la RAE un campo, del latín CAMPUM. En nuestra toponimia municipal encontramos ejemplos de esta denominación: Campofrío, la playa más occidental de nuestra costa y la zona interior cercana a ella; El Campín, con sufijo diminutivo, en Villar; La Campuca, en el Piqueiro junto al Alto de las Llanas. Y el mismo origen comparten también otros topónimos de los que ya hablamos anteriormente por su interés arqueológico o botánico, a saber, El Campón, junto a la Playa de Veneiro y El Campo del Palacio.
En ocasiones, de un territorio más amplio puede seleccionarse una zona generalmente lisa, más adecuada para el cultivo, una franja de terreno, que podría muy bien estar en el origen del topónimo La Franxa, en Reborio, precisamente en una zona donde las fincas tienen una forma alargada.
Al
fondo, La Franxa
Por su temática, podríamos haber incluido en
esta entrada topónimos como La Binada,
o los relacionados con huerto/huerta,
como Los Hortones, La Hortona, El Hortón,
pero ya los hemos ido mencionando en otras entradas. Y, por supuesto, se
relacionan con la explotación de la tierra, igualmente, las llousas o erías, a
las que, por su peculiaridad, dedicamos una entrada específica el pasado 9 de
noviembre de 2024.
BIBLIOGRAFÍA:
García Alonso, Javier, Mapa de la Toponimia Menor del concejo de
Muros de Nalón, Muros de Nalón, 2022
García Arias, Xosé Luis, Toponimia asturiana. El porqué de los
nombres de nuestros pueblos, Editorial Prensa Asturiana, S. A., Oviedo,
2005







Esta claro que esto de los topónimos es empezar......y no acabar. Es una pasión. Salen hasta debajo de las piedras. Ánimo, ya quedan pocos. Mi enhorabuena por vuestro trabajo.
ResponderEliminarGracias...
EliminarMuy interesante, como siempre. Haré un apunte de estos nombres para tenerlo a mano.
ResponderEliminarComo siempre, gracias por tu interés
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