La piedra ha sido uno de los elementos fundamentales en la construcción del puerto de San Esteban. La diversidad de tipos y colores que nos podemos encontrar se podría explicar de forma sencilla por su procedencia, lo cual también podría indicarnos la época de construcción de cada muro o escollera.
En el Plano de la Ría de Pravia situada por observación la Punta de la Guardada, levantado en julio de 1786 por la Armada y firmado el 27 de noviembre de 1786 por Miguel de la Puente (capitán de fragata), ya aparece la ensenada de La Cantera, localizada en la pequeña bahía natural que existía entre la Plaza de Altamira y el cargadero nº 1.
Detalle del plano de Miguel de la Puente
También en el Mapa de la Toponimia Menor del concejo de Muros de Nalón recogimos
en la subida del Candevillar el topónimo La Canterona, camino donde aún se
aprecia la extracción de roca en diversos puntos de su recorrido.
Es de suponer que de estos dos lugares -y
de otros no citados ahora- de San Esteban se hubiera extraído piedra para la
construcción del antiguo embarcadero de San Esteban y las casas del pueblo.
La evolución desde el terreno natural que
muestra el anterior mapa, hasta los muelles del puerto actual, se explica con el
uso de millones de metros cúbicos de roca. Tan solo hay que pensar en los más
de 5 kilómetros de muros y cantil que defienden a San Esteban de la subida del
agua.
Pero, además, también debemos recordar que
la grava y la arena (obtenidas a partir de la roca) son elementos necesarios
para la producción de hormigón, como el utilizado ya en el primer tramo del
Dique del Oeste a finales del siglo XIX y primeros años del siglo XX. Desde ese
momento el hormigón también ha jugado un papel fundamental en la estabilidad
del puerto.
Fotografía del primer tramo del Dique del Oeste y el depósito de cientos de
bloques de hormigón antes de ser lanzados al mar.
Entonces, ¿de dónde salió tanta piedra
para la construcción del puerto? Tras la creación de la Junta de Obras del
Puerto (JOP) en 1926, el Proyecto de Ampliación
y Mejora obligó a continuar extendiendo el equipamiento portuario, no
existiendo material suficiente en la zona para acometer dicho desarrollo. Las
obras principales de mejora en ese momento se orientaban a diferentes lugares de
San Esteban: por un lado, a la modificación y ampliación del dique exterior y,
por otro, a la construcción del dique de encauzamiento del río. Tanto en un
lugar como en el otro, el elemento principal a utilizar va a
ser la piedra natural, lo que va a obligar a la Junta de Obras del Puerto a solicitar
en abril de 1927 una concesión minera de la cantera de Peñamiel, dentro del
concejo de Morcín y lindando con los de Riosa y Mieres.
En la cantera se aprecia el hueco de roca extraído para enviarla a San
Esteban.
En la elección de la cantera de Peñamiel
debieron jugar varios factores, siendo primordial el gran volumen a extraer,
puesto que de ella estaba previsto sacar entre 2 y 4 millones de metros cúbicos
de piedra. También debió ser importante la calidad de ésta, puesto que debía
ser de gran calidad al estar sometida a factores externos que la degradarían.
El tercer factor que sin duda resultó importante fue el transporte de la roca
hace un siglo desde Morcín hasta San Esteban. Si bien la cantera estaba situada
a 60 km de distancia, el hecho de que el ferrocarril Vasco Asturiano pasase por
su perímetro facilitaba su transporte.
Pese a que la concesión de la cantera
pertenecía a la JOP, era la Constructora Fierro, como adjudicataria de la obra,
quien de forma efectiva la explotaba. Como el dique de encauzamiento del Nalón
exigía menos condicionantes técnicos en su escollera, de la cantera de Peñamiel se
conseguían rocas de tamaño suficiente para la obra. Sin embargo, para la
construcción del segundo tramo del Dique del Oeste se precisaban (según el
proyecto) piedras de más de 5.000 kg que dieran estabilidad al dique frente a
las olas del mar. Por indicaciones de los ingenieros de la JOP se perfeccionó
la técnica de extracción en la cantera, de cara a conseguir mayor cantidad de piezas
de grandes dimensiones.
La de Peñamiel –nombre que podría estar
motivado por la abundancia de colmenas en la zona- no fue la única cantera
situada fuera de nuestro concejo, puesto que pocos años después de la concesión
de ésta se planteó el proyecto de saneamiento de las marismas de La Junquera,
en el cual fue necesaria la construcción de varios cientos de metros lineales
de escollera.
La primera subasta de esta nueva obra
quedó desierta precisamente porque ninguna empresa podía asegurar la puesta en San
Esteban de la piedra extraída en la cantera de Peñamiel. Para hacer más fácil la
segunda subasta, y teniendo en cuenta que dicha zona de La Junquera no está
expuesta a las inclemencias del mar, se autorizó el uso de roca extraída tanto
en la cantera de Peñamiel como en la del Piélago. Se trataba de facilitar el
desarrollo de la obra puesto que el Piélago está situado a la salida del puente
de La Portilla, en terrenos de Soto del Barco, lugar muy cercano a San Esteban
y desde el que además podría transportarse dicha piedra en barcos.
La cantera del Piélago dio una característica caliza negra que contrasta por ejemplo con los tonos ocres de los muros de los cargaderos, cuya piedra sería posiblemente extraída en zonas cercanas. El nombre de esta cantera podría relacionarse con el latín PELAGUS > “piélago”, que en español es un sinónimo de “mar” y en asturiano tiene más bien el sentido de “remanso de un río”, “río”; cualquiera de las dos acepciones podría relacionarse con la ubicación de la cantera, cercana tanto al mar como al río, aunque más cerca de este.
En época más reciente se extrajeron
también del concejo de Soto del Barco grandes cantidades de roca durante las
obras de mejora del puerto y construcción de las piscinas de agua salada. El abundante hormigón utilizado en dichas obras fue hecho con
áridos procedentes de la cantera del Sato, situada al lado de La Florida.
Javier García Alonso –
Juan José García González
Bibliografía:
García Alonso, Javier, Mapa de la Toponimia Menor del
concejo de Muros de Nalón, Muros de Nalón, 2022.
García Arias, Xosé Lluis, Toponimia Asturiana.
El porqué de los nombres de nuestros pueblos, Oviedo, Ed. Prensa Asturiana
– La Nueva España, 2005.
Junta de Obras del Puerto de San Esteban de Pravia (1928): Memoria administrativa,1926-1927, Gijón, Junta de Obras del
Puerto de San Esteban.
Junta de Obras del Puerto de San Esteban de Pravia (1928): Memoria que manifiesta el estado y progreso
de las obras del puerto de San Esteban de Pravia1926-1927, Gijón, Junta de
Obras del Puerto de San Esteban.
MARÍN TOYOS, José (1930): Memoria
del estado y progreso del puerto de San Esteban de Pravia1928-1929, San
Esteban, Junta de Obras del Puerto de San Esteban.





¡
ResponderEliminarMuy interesante!!